Tras la muerte de un adolescente en el río Coronda, un instructor de kayak alertó sobre los riesgos de bañarse o navegar sin preparación y detalló las medidas básicas de seguridad.

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El verano volvió a encender una señal de alarma en los ríos de la región luego de la trágica muerte de un adolescente de 16 años en el río Coronda. El hecho, ocurrido en el marco de una actividad recreativa, reavivó el debate sobre los cuidados necesarios al momento de disfrutar del agua, ya sea practicando kayak, piragua o simplemente bañándose.

En un primer momento se indicó que el menor se trasladaba en un kayak que se dio vuelta, aunque luego se conoció que el joven bajó de la piragua a un banco de arena para bañarse y fue tragado por un pozo. Más allá de las circunstancias, el caso expuso los riesgos ocultos que presentan los ríos santafesinos.

El chaleco salvavidas, un elemento clave

El titular de Setúbal Kayaks Turismo Aventura, remarcó que el chaleco salvavidas es obligatorio y constituye el principal elemento de seguridad en cualquier actividad náutica. “Puede resultar incómodo, pero es lo que te mantiene a flote ante una caída o accidente”, explicó.

El uso del chaleco es obligatorio se sepa o no nadar, incluso para personas con experiencia en el agua.

Ríos con riesgos invisibles

Busaniche advirtió que muchos sectores de los ríos de la región presentan sedimentos blandos, especialmente en zonas de poca corriente, que pueden generar un efecto de “ventosa”.

“Uno pisa el barro, se hunde y después es muy difícil sacar el pie. Eso puede provocar una tragedia”, señaló.

Además, las crecidas arrastran árboles y ramas que quedan sumergidos y no siempre son visibles. Estos obstáculos, conocidos como “coladores”, pueden atrapar a una persona bajo el agua e impedir que emerja.

El instructor destacó que las playas habilitadas cuentan con guardavidas y áreas delimitadas, libres de pozos, escombros y otros peligros. “En el río no hay de dónde agarrarse. Por eso es fundamental respetar las zonas seguras”, remarcó.

También explicó que existen distintos tipos de embarcaciones y que no todas ofrecen el mismo nivel de seguridad.

Los kayaks de travesía o deportivos son largos, angostos y rápidos, pero requieren formación previa y conocimientos de rescate y autorrescate. “Son muy inestables para quien no está preparado”, indicó.

En cambio, los kayaks recreativos de plástico, en los que se va sentado sobre la embarcación, son más estables y seguros, y suelen utilizarse para alquiler turístico con una instrucción básica.

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