Una emotiva historia sorprendió a trabajadores municipales mientras realizaban tareas en el Parque Líbano, cuando un vecino se acercó para compartir un recuerdo que une su vida con ese espacio verde desde hace más de medio siglo.
Alberto contó que, en ese mismo lugar donde recientemente cayó un árbol, solía encontrarse en 1973 con Sonia, quien hoy es su esposa. Allí pasaban los fines de semana, tomando mates y compartiendo los primeros momentos de su relación.
La historia de la pareja había comenzado poco antes, en la inauguración de la confitería bailable Godofredo, donde se conocieron. Un año más tarde, en 1974, se casaron. Este 30 de marzo celebrarán 52 años de matrimonio.
El árbol, que durante décadas fue testigo de esos encuentros, se convirtió en un símbolo para la pareja. Por eso, tras su caída, Alberto realizó un pedido especial: llevarse dos rodajas del tronco para convertirlas en platos y regalárselos a Sonia como recuerdo de su historia.
El gesto conmovió a quienes trabajaban en el lugar y volvió a poner en valor las pequeñas historias que habitan la ciudad. Porque más allá de las tareas cotidianas, Santa Fe también se construye con vivencias, memorias y vínculos que atraviesan el tiempo.