En las últimas semanas, un grupo de diez vecinos de Rafaela volvió a poner en marcha una obra solidaria que ya lleva varios años acompañando a las familias del Asentamiento Esperanza, una de las zonas con mayores necesidades de la ciudad. Allí, más de 50 niños viven en un contexto de vulnerabilidad que se profundiza con el correr del tiempo. Sandra Romero, una de las referentes del grupo, contó que la iniciativa nació como un gesto de fe, de misericordia y de compromiso con quienes más lo necesitan. Años atrás ya habían estado presentes en el lugar, pero la pandemia y distintas circunstancias personales hicieron que el proyecto se detuviera por un tiempo. Hoy, con fuerzas renovadas, el grupo decidió volver y reforzar la ayuda. Asentamiento Esperanza   Una realidad que duele: necesidades básicas sin respuesta   “Empezamos con quince o veinte chicos; hoy son más de cincuenta”, relató Sandra. El crecimiento no sorprende: cada vez que anuncian una visita, las familias corren a avisarse entre ellas para no perder la oportunidad de recibir alimentos o un momento de contención. Los niños reciben una caja alimentaria al mes y, en algunos casos, una comida semanal del comedor del barrio 2 de Abril. Pero no alcanza. Por eso, el grupo organiza una copa de leche semanal, además de llevar alimentos, prendas, pañales, frutas y todo lo que logran reunir “a pulmón, sin estado y sin gobierno”, como repite Sandra.   La falta de servicios públicos agrava la realidad cotidiana. Las viviendas del asentamiento están instaladas en terrenos privados, lo que impide respuestas municipales y deja a las familias en un limbo que se extiende hace años. “No tienen luz, no tienen agua. Escuchamos historias tremendas. A veces hacemos de psicólogos, de contención… más allá de lo material, necesitan ser escuchados y abrazados”, contó. Un sueño: festejar la Navidad y un cumpleaños para todos El grupo también quiere regalarles algo que muchos de los chicos nunca tuvieron: un cumpleaños. “Seño, a mí nunca me hicieron un cumpleaños”, le dijeron. Por eso, planean organizar una celebración comunitaria, con torta, adornos y juegos. Además preparan un festejo especial por Navidad. Para lograrlo, necesitan la colaboración de toda la ciudadanía: Tortas o insumos de panaderíaJuguetesAdornos festivosHojas, lápices de colores y útiles escolaresRopa y calzado de todas las edades (bebés, niños, adolescentes)PañalesLeche y alimentos no perecederos Todo será entregado de manera transparente, como remarcan sus integrantes. La fe que impulsa y sostiene Sandra también compartió su propia historia. Perdió su casa y, durante un año, declaró con fe que Dios le devolvería un techo. “Me decían ingenua, loca. Pero un día me llamaron y me la dieron. Por eso devuelvo ayudando. A mí me ayudaron a cumplir un sueño; ahora quiero que ayudemos a cumplir el sueño de estos chicos”, afirmó. Su testimonio recuerda otro episodio que marcó a quienes hoy integran el grupo: hace un tiempo, una mamá con enfermedad terminal le pidió ayuda para festejar los 15 de su hija. Sandra solo pidió una torta, pero Rafaela respondió con tal fuerza que, en apenas tres días, aparecieron maquillaje, decoración, alfombra, salón y todo lo necesario para un festejo inolvidable. Esa memoria les da esperanza: “Rafaela es solidaria. Cuando pide el corazón, la ciudad responde”. Rafaela 28 de Abril de 2025 Un sueño hecho realidad: el cumpleaños de Luz, gracias al corazón solidario de Rafaela   Cómo colaborar Quienes deseen sumarse pueden comunicarse con: Griselda Arce: 3492 68 6209 Sandra Romero: 3492 31 6607 Cada aporte —grande o pequeño— ayuda a sostener una obra que se mantiene únicamente gracias al amor y la voluntad de vecinos comprometidos.