Siempre que llegan las fiestas de fin de año suceden "accidentes" que no son tales. Se trata de los casos de personas heridas con las denominadas balas perdidas: proyectiles que impactan contra una persona que puede estar en patio de su casa disfrutando de los brindis de medianoche en familia y que recibe, de la nada, un disparo efectuado por alguien que no encontró mejor manera de celebrar que disparando tiros al aire, una costumbre lamentablemente arraigada en algunas personas y no sólo en Argentina. Mientras las crónicas de la prensa nacional hablan de la lucha por salvar la vida de una niña de 12 años que estaba en su casa, en el partido bonaerense de Morón, y que fue herida gravemente por un proyectil que impactó en su cabeza, fruto de un disparo al aire en medio de los festejos navideños, una tragedia similar pudo haber ocurrido en Rafaela. Un vecino del barrio La Cañada, afincado en calle Cacciolo al 400, denunció que mientras se realizaban los festejos navideños en un determinado momento sintió un impacto en la parte superior de su casa, notando que un proyectil había perforado el techo impactando en el piso. El denunciante encontró el proyectil servido, presumiendo que precisamente se trataba de una bala perdida, producto de un disparo al aire que, luego de hacer su trayectoria, cayó prácticamente con la misma velocidad con que había sido disparada, visto el daño que produjo. Fácil resulta imaginar que si perforó el techo, la bala bien pudo haber matado a alguien si caía en el patio mientras las personas disfrutaban del festejo navideño.