El pasado sábado 31 de enero, bajo una lluvia que no pudo opacar la mística de la Plaza Próspero Molina, el Ballet Sisayay de Rafaela marcó un hito en su historia. En el marco del cierre del Festival Mayor de Folclore, y coincidiendo con los festejos por los 30 años de carrera de "La Sole", la delegación rafaelina pisó el suelo bendito de Cosquín para celebrar sus propias tres décadas y media de vida. Ballet Sisayay - El grupo de danzas Rafaelino se lució en el escenario principal de Cosquín   Un sueño gestado a pulmón   La directora y fundadora, Noemí Battistoni, quien inició esta "bendita locura" en enero de 1990 tras formarse en la prestigiosa Academia La Cautiva de Andrés Chazarreta, describió la experiencia como "un sueño hecho realidad". Acompañada por Sándor Ochoa e integrantes de diversas edades, el grupo demostró que la danza nativa no entiende de límites cronológicos. El Ballet Sisayay no llegó a Cosquín por azar. Fueron seleccionados para participar en el Patio de la Próspero Molina, para luego desplegar su arte en la Peña Oficial, en la Peña de la Amistad y en la emblemática Peña de Kuti y Roberto Carabajal. Además, tuvieron el honor de acompañar a figuras de la talla de Los 4 de Córdoba y los sucesores de Los Tucu Tucu. El folclore como lazo generacional Una de las notas más emotivas de la delegación —compuesta por 21 bailarines y 5 acompañantes— fue su composición diversa. "Somos un grupo de mixtos mayores", explicó Sándor Ochoa, destacando que el ballet integra desde adolescentes hasta adultos mayores, incluyendo a una bailarina de 83 años que acompaña a Noemí desde los inicios de la academia. La presentación, titulada "Expresiones Nativas", marcó también el regreso de la propia Battistoni al escenario, quien volvió a calzarse las botas de baile para este desafío especial. "Fue un desafío personal después de tantos años trabajando desde la dirección; me empujaron mis compañeros y fue inolvidable", confesó la directora. Autogestión y compromiso cultural Llegar a la capital del folclore no fue tarea sencilla para un grupo independiente del interior. La travesía se sostuvo gracias a una logística de autogestión que incluyó ventas de beneficios, eventos para recaudar fondos y el apoyo económico del senador Alcides Calvo para solventar parte de los gastos. "Somos unos pocos locos que tenemos ganas de hacer cosas y defendemos nuestra cultura en una zona de inmigrantes donde lo nativo a veces tiene barreras", reflexionó Noemí, subrayando la importancia de mantener viva la llama de la tradición en Rafaela. Formación y futuro Tras el intenso paso por las sierras cordobesas, la academia —ubicada en el corazón del Barrio San Martín (Blas Olivero 379)— ya se prepara para el ciclo 2026. Las clases retomarán el primer martes de marzo, ofreciendo tanto formación académica-escénica como espacios recreativos para quienes deseen bailar folclore "sin escenario", simplemente por el placer del encuentro.