Argentina es el tercer productor mundial de granos de soja y Santa Fe ocupa el tercer lugar a nivel nacional, con un 18% de la producción anual, equivalente a 9,5 millones de toneladas. Sin embargo, gran parte del residuo sólido que queda tras la extracción del aceite —rico en proteínas y conocido como expeller— es exportado sin un aprovechamiento real de su potencial biológico. Un equipo interdisciplinario de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) busca cambiar este panorama desarrollando un bioestimulante a partir de esos subproductos, con el objetivo de mejorar el crecimiento de las plantas y reducir la dependencia de fertilizantes químicos. Ricardo Manzo, investigador de la Facultad de Ingeniería Química (FIQ-UNL) y del INTEC (UNL-Conicet), explicó que el proceso tradicional de molienda para obtener aceite genera un residuo sólido que, en Argentina, no es utilizado localmente. En cambio, países como China importan el grano, lo transforman en productos de alto valor agregado —incluidos bioestimulantes agrícolas— y luego los exportan nuevamente. “Es un contrasentido: nosotros exportamos la materia prima y luego compramos el producto procesado a un precio hasta diez veces mayor”, señaló Manzo. Con esta realidad como punto de partida, investigadores de tres facultades de la UNL (Ingeniería Química, Bioquímica y Ciencias Biológicas, y Ciencias Veterinarias) iniciaron en 2023 el desarrollo de un proceso que utiliza hidrólisis enzimática para “digerir” el expeller de soja y liberar moléculas con capacidad de estimular el crecimiento vegetal. Los primeros ensayos en laboratorio han mostrado resultados positivos, y los científicos estiman que la tecnología podría quedar lista para la aplicación comercial en unos tres años, dependiendo del financiamiento y el trabajo conjunto con el sector privado. Además de favorecer el desarrollo de cultivos y reducir el uso de fertilizantes químicos, esta innovación apunta a generar valor agregado en la región, potenciando la cadena productiva y contribuyendo al desarrollo económico local. “Producirlo en Santa Fe no solo le da mayor capacidad tecnológica a la industria, sino que también crea empleo y sustituye importaciones”, destacó el investigador.   El proyecto, titulado Producción de formulados promotores del crecimiento de plantas de interés agrícola-ganadero a partir de subproductos de la industria de la soja, forma parte de la convocatoria UNL-Santa Fe Proyectos CTI en Red, impulsada conjuntamente por la Universidad Nacional del Litoral y la Agencia Santafesina de Ciencia, Tecnología e Innovación. La propuesta integra conocimientos de distintas disciplinas, desde la biotecnología hasta la agronomía, reafirmando la importancia de la colaboración para desarrollar soluciones innovadoras con impacto económico, social y ambiental en la región. Actualmente, 19 proyectos financiados por este programa abordan temáticas de alto impacto, como la valorización de residuos industriales, producción de alimentos funcionales, bioenergía y salud pública. El desarrollo de bioestimulantes a partir del expeller de soja no solo se suma a estas iniciativas, sino que promete posicionar a Santa Fe como referente en tecnología aplicada al agro, aprovechando plenamente su potencial productivo.