La directora del nivel secundario del Colegio San José de Guadalupe, Analía Córdoba, brindó detalles sobre la activación del protocolo de seguridad tras la aparición de amenazas dentro del establecimiento. Según explicó, todo comenzó el miércoles a partir de un rumor entre alumnos de sexto y séptimo grado del nivel primario sobre un posible tiroteo. Si bien en un primer momento no se pudo corroborar la información, la situación escaló cuando aparecieron pintadas en los baños con la inscripción: “viernes sangriento”. Ante esta situación, la escuela activó el protocolo correspondiente, que incluyó: Comunicación inmediata con autoridades educativas Notificación a supervisión de los distintos niveles Denuncia policial Solicitud de custodia en el ingreso y egreso “Pedimos consigna policial para garantizar la seguridad de los alumnos”, indicó Córdoba. Además, se mantuvo informadas a las familias en todo momento sobre las medidas adoptadas. La directora confirmó que las clases se desarrollaron con normalidad, aunque con una asistencia menor a la habitual. “No es una broma”: preocupación por las amenazas Desde la institución remarcaron la gravedad de este tipo de situaciones y aseguraron que es la primera vez que ocurre un hecho de estas características. “Hay mucha preocupación. La escuela es una caja de resonancia de lo que pasa afuera”, expresó Córdoba. Uno de los puntos centrales que planteó la directora fue la responsabilidad de las familias en el control del uso de redes sociales. “Es un tema que debe abordarse en casa. La escuela no tiene acceso a las redes de los alumnos”, afirmó. En ese sentido, explicó que este año se implementó un sistema para limitar el uso de celulares en el nivel secundario, aunque reconoció que existe resistencia por parte de algunos adultos. Analia Córdoba - Directora Nivel Secundario Colegio San José de Guadalupe     repeat play pause stop mute un mute Update Required To play the media you will need to either update your browser to a recent version or update your Flash plugin.   El caso se da en un contexto nacional de creciente preocupación por amenazas en establecimientos educativos, lo que pone en agenda la necesidad de reforzar protocolos y el trabajo conjunto entre escuela, familias y Estado.