El geólogo, docente e investigador de la Universidad Nacional del Litoral, Carlos Ramonell, analizó el reciente terremoto de magnitud 8,8 ocurrido en la península de Kamchatka, Rusia, que activó alertas de tsunami en varias zonas del Pacífico, generando evacuaciones preventivas en Chile y Japón. Ramonell explicó que este tipo de sismos, cuyo epicentro se encuentra en el mar, suele producir tsunamis debido al desplazamiento del fondo oceánico. “Un tsunami típico tiene apenas un metro de altura en alta mar, pero mueve una masa de agua enorme. Puede tener una amplitud de más de 100 kilómetros y desplazarse a 600 km/h. Cuando llega a la costa, se deforma y genera olas de varios metros”, detalló. Carlos Ramonell geólogo (Radio Mitre Santa Fe)     repeat play pause stop mute un mute Update Required To play the media you will need to either update your browser to a recent version or update your Flash plugin.   El geólogo señaló que ya pasó la alerta por tsunami en Chile y que si bien pueden esperarse réplicas, el evento principal ya no representa un peligro inmediato. Sin embargo, aclaró que la región donde ocurrió el sismo —una de las más activas del planeta en cuanto a movimientos sísmicos— registra velocidades de desplazamiento de placas tectónicas de hasta 8 cm por año, casi el doble de lo que ocurre en Sudamérica. Consultado sobre si es posible evitar un tsunami, fue categórico: “No, eso es inevitable. Lo que sí se puede hacer es preservar a las personas. Las zonas costeras están siempre expuestas, pero vivir a varias decenas de metros sobre el nivel del mar reduce el riesgo”. Por último, rechazó la idea de una “imprevisibilidad total” del planeta: “Estos fenómenos son parte de un ciclo natural que se conoce desde hace mucho tiempo. Sabemos dónde pueden ocurrir con mayor probabilidad, aunque no podamos predecir exactamente cuándo. Lo importante es estar preparados y tomar medidas de prevención”. El especialista también confirmó que el sismo de 5,6 en la zona de Malvinas no guarda relación directa con el de Kamchatka, ya que obedece a otro contexto geológico, aunque ambos se deben al desplazamiento de placas tectónicas, impulsado por la pérdida de calor del núcleo terrestre.