La polémica por la posible comercialización de carne de burro en Argentina generó debate a nivel nacional, pero desde el sector frigorífico aseguran que no cuentan con información oficial al respecto. Antonio D’Angelo, integrante de la Cámara de Frigoríficos de Santa Fe y vicepresidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas, explicó que el tema llegó al sector a través de los medios de comunicación y no por canales formales. “Nos hemos enterado como cualquier ciudadano por versiones periodísticas. Desde la Cámara no tenemos ninguna notificación oficial”, afirmó. En ese sentido, remarcó que todo producto alimenticio debe estar regulado y autorizado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). “Lo primero que habría que saber es si esta carne está habilitada y qué frigoríficos están autorizados para faenar ese animal”, indicó. D’Angelo fue contundente al señalar que, en Santa Fe, no hay establecimientos habilitados para la faena de burros. “Ninguno de nuestros asociados tiene autorización para trabajar con esa especie”, sostuvo. El referente explicó que, si bien existen antecedentes de incorporación de carnes alternativas —como el búfalo, que viene creciendo en el centro-norte provincial—, su desarrollo depende tanto de la habilitación sanitaria como de la aceptación del mercado. “Puede haber oferta, pero si la gente no lo elige, no hay negocio. En definitiva, esto lo define la demanda”, señaló. Consultado sobre si este tipo de alternativas responde a la crisis económica, D’Angelo evitó una respuesta categórica. “No creo que sea solo por una cuestión de costos. También puede haber estudios productivos o nutricionales detrás, pero eso lo va a definir el consumidor”, explicó.