Una situación de creciente preocupación atraviesa el Club Rafaelino de Atletismo, ubicado en avenida Italia 781, pegado a las vías del tren, donde desde hace varios días personas en situación de calle ingresan al predio tras dañar el cerco perimetral. Así lo expresó Leandro Bonamino, en diálogo con Rafaela Noticias, al describir el impacto que este escenario genera en el desarrollo cotidiano de las actividades y, especialmente, en la seguridad de los chicos que asisten a entrenar. Según relató, el problema se originó a partir de la rotura de un tejido recientemente instalado. “Esta gente rompió con, no sé, con alguna herramienta, hizo un agujero como para pasar una persona en el tejido y entran a nuestro predio a hacer sus necesidades”, explicó. Indicó además que la situación lleva varios días y que fue detectada con mayor claridad durante una clase. “Yo me di cuenta el viernes pasado por el olor, que justo estábamos dando clase con los atletas, y nada, venía un olor que te descomponía”, señaló. Bonamino detalló que, además de los desechos, en el lugar suelen quedar distintos objetos. “A veces se le agrega que dejan ropa como si fuera el perchero, hay ropa colgada, tirada, zapatillas. El otro día encontramos botellas de vino, botellas de Fernet, ahora hay botellas de sidra”, enumeró, y agregó que la situación continuaba al momento de la entrevista. Consultado sobre el tiempo que llevan estas personas en el lugar, estimó que “como menos, 15 o 20 días” y aclaró que durante las noches el sector queda completamente oscuro, lo que dificulta advertir movimientos. En ese marco, remarcó la imposibilidad de continuar con normalidad las actividades deportivas. “Que se entienda la situación nuestra, que no podemos estar dando clases con chicos con esa situación ahí”, afirmó. El referente del club sostuvo que realizaron consultas a distintos organismos, pero que la respuesta fue negativa. “Cuando consultamos con los entes por ahí pertinentes, nos dijeron que no pueden hacer nada”, expresó, y reconoció el malestar que esto genera. “Yo particularmente no quiero reunión con nadie, yo quiero que alguien venga y lo solucione antes que pase, como te dije recién, algo grave”, advirtió. En ese sentido, relató un episodio reciente ocurrido durante tareas de mantenimiento. “Ayer vino el muchacho que nos corta el césped en el predio y me llamó diciendo que se dio vuelta y tenía una mina acá en el rincón del club sentada haciendo lo suyo”, contó, y explicó que situaciones como esa provocan que algunas familias decidan no enviar a sus hijos a entrenar. Bonamino también se refirió a la repercusión que tomó el caso en redes sociales y aclaró que no fue el primer recurso al que acudieron. “Me da un poco de impotencia que todo se solucione por un movimiento en las redes sociales, porque no fue la primera fuente que acudimos para solucionarlo”, manifestó. Si bien reconoció que tras la difusión recibió llamados, incluso de un integrante del Concejo, insistió en su postura: “No quiero reunión, no quiero nota, no quiero nada. Yo quiero que alguien venga y lo saque y le diga: muchacho, acá no”. El entrevistado remarcó que comprende la complejidad de la situación social, pero consideró inadmisible que el club sea utilizado de esa manera. “No es para nada lindo ir con una pala, unos guantes y juntar lo que hace el otro, y sobre todo en un lugar donde vienen menores a formarse como deportistas”, sostuvo. Al proyectar qué podría ocurrir si el problema persiste, fue contundente: “Se nota que estoy molesto, estoy fatigado, estoy caliente, y solo eso voy a decir porque no quiero que después sea nada en mi contra, pero yo no sé lo que va a pasar. Lo que sí sé es que si siguen ahí, las cosas no van a terminar bien”. También alertó sobre el deterioro de la zona: “Cuando anochece está oscuro porque no hay luz y esto se convierte en tierra de nadie”. Finalmente, al referirse a la actualidad del club, Bonamino explicó que la institución cuenta durante el año con entre 75 y 80 chicos, aunque en esta etapa de verano asisten alrededor de 25 o 30 por la pretemporada y las vacaciones. Indicó que se sostienen con el esfuerzo de una comisión integrada mayormente por padres y con el acompañamiento de las familias. “No tiramos manteca al techo para nada, pero tratamos de mantenernos en esto, en formar chicos con el atletismo como norte”, afirmó. Agradeció la difusión del caso, aunque admitió que también puede generar consecuencias negativas. “Quizás nos quita clientes, porque una familia que vea esto diga ‘no lo vamos a llevar a ese club’”, reflexionó. Y concluyó reiterando su pedido: que los organismos responsables intervengan para dar una solución concreta y evitar que la situación derive en hechos más graves. Club Rafaelino de Atletismo - preocupación por personas en situación de calle en inmediaciones