El Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) ha publicado su reporte mensual detallando la situación de las provincias productoras. El documento, que utiliza como base los datos de la Dirección Nacional de Lechería (DNL – SAGyP), revela la importancia de las cuencas regionales para el sostenimiento de la industria, con un desempeño marcado por la estabilidad en la calidad y ajustes en el precio percibido por el productor. Santa Fe: Corazón productivo y diversidad de cuencas     Dentro del análisis geográfico, Santa Fe se posiciona como un actor fundamental, albergando cuencas de gran relevancia como la Cuenca Central y la Cuenca Sur. La provincia no solo destaca por su volumen de entrega, sino también por la densidad de sus unidades productivas. El informe subraya que, aunque existen establecimientos en diversas regiones, el grueso de la actividad se concentra en estos núcleos históricos. Es importante considerar que, según advierte el OCLA, “en el cuadro puede observarse que las columnas de participación en cantidad de tambos y producción, los totales no llegan al 100% ya que faltan los tambos fuera de cuencas tradicionales”. A pesar de esta aclaración metodológica, el peso de la provincia santafesina en el conjunto nacional es determinante para las estadísticas de la cadena de valor. Calidad composicional y precios de referencia Más allá de la ubicación geográfica, el informe de febrero de 2026 arroja datos precisos sobre el valor de la materia prima. El precio promedio pagado al productor alcanzó los $481,03 por litro de leche, una cifra que se complementa con la evaluación de la eficiencia en el tambo. En este sentido, el valor por kilogramo de sólidos útiles (SU) se posicionó en $6.704,77. Este último indicador es vital para las cuencas santafesinas, donde la calidad composicional —medida en porcentajes de grasa y proteína— es un estándar de competencia. Los datos, extraídos del sistema SIGLeA, confirman que la producción nacional sigue bajo un estricto monitoreo técnico, buscando equilibrar la rentabilidad del eslabón primario con las exigencias de la industria procesadora.