Era una noche más en la Subcomisaría Primera. Los oficiales Ana Romero y su compañero Brian Mendoza cumplían su guardia habitual, enfrentando las situaciones que la rutina policial trae consigo. Sin embargo, lo que ocurrió el pasado viernes no fue una noche común; fue una noche que jamás olvidarán. Eran las 21:30 cuando un hombre apareció corriendo, envuelto en un pánico desgarrador, cargando en brazos a su hija de apenas 10 meses. Su voz temblorosa, llena de desesperación, repetía una y otra vez: "No respira, no respira". La pequeña mostraba una alarmante coloración azulada, el aire parecía haber abandonado su pequeño cuerpo. Policiales 29 de Noviembre de 2024 La Policía salvó la vida de una beba que se había ahogado con leche   La oficial Romero no lo dudó ni un segundo. Dejó todo y tomó a la bebé entre sus brazos. Con calma y determinación, comenzó a realizar las maniobras de primeros auxilios que años de capacitación le habían enseñado. “Esos minutos son clave. Saber qué hacer en ese instante puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”, recordó. Mientras tanto, su compañero organizó un operativo para trasladar a la bebé al hospital lo más rápido posible. Subieron al móvil policial, con Romero al volante, y comenzaron el trayecto hacia el Hospital Jaime Ferré. En el asiento trasero, el otro oficial seguía realizando las maniobras de desobstrucción de las vías respiratorias. Cada segundo era una eternidad. Dos policías salvaron la vida de un bebé de 10 meses   Las calles se despejaban gracias al apoyo de otras unidades policiales, que abrían paso a toda velocidad. La tensión era palpable. Pero fue a la altura de Luis Maggi y Cervantes cuando ocurrió lo impensado: un pequeño sonido, un vómito, y luego, un llanto fuerte y claro. La bebé había comenzado a respirar. “Fue un momento indescriptible”, relató Romero con emoción. “Los padres lloraban de alegría, nosotros reíamos aliviados. Saber que la pequeña estaba a salvo fue una felicidad inmensa”. La bebé llegó al hospital estable, donde los profesionales médicos continuaron con su atención. Oficial Ana Romero y suboficial Brian Mendoza   Hoy, la familia agradece profundamente el accionar rápido y decisivo de los oficiales. “Esos cursos de RCP, esas prácticas que hacemos continuamente, no son en vano. Saber qué hacer en un momento así nos permite salvar vidas”, reflexionaron los policías.