En lo que va de 2026, la variabilidad climática ha marcado la agenda hídrica de Santa Fe. Mientras que en Rafaela el acumulado entre enero y abril alcanzó los 503,7 mm, otras zonas del territorio provincial presentan escenarios aún más críticos, superando incluso la barrera de los 1.100 mm, cifra que sobrepasa el promedio anual histórico de 900 mm. Ante este panorama, el Gobierno Provincial, encabezado por Maximiliano Pullaro, continúa ejecutando obras de mantenimiento y defensa para mitigar el riesgo hídrico y acelerar el escurrimiento del agua en las zonas más afectadas. El impacto de las lluvias en el mapa provincial   Tras un abril de intensas precipitaciones, la Secretaría de Recursos Hídricos informó que departamentos como Vera, San Justo, 9 de Julio y General Obligado lideran los registros máximos. Zonas Críticas: En Villa Minetti, Gobernador Crespo y Vera y Pintado, el acumulado ya superó los 1.100 mm. Valores Elevados: Localidades como Alejandra, Correa y Colonia Teresa midieron por encima de los 950 mm. Saturación de suelos: Se han registrado eventos extremos de hasta 300 mm en pocas horas, lo que genera una saturación inmediata del terreno y dificulta el drenaje, incluso en áreas con infraestructura adecuada. "En apenas cuatro meses llovió más de lo que habitualmente cae en un año completo", destacó el secretario de Recursos Hídricos, Nicolás Mijich, subrayando que la intensidad de los eventos ha puesto a prueba la capacidad de drenaje de las obras existentes.   Inversión y obras de mitigación Para enfrentar esta contingencia, la Provincia avanza en un plan estratégico que abarca las 100 localidades con mayor riesgo hídrico. Protección Urbana: Con una inversión superior a los $1.000 millones, se realizan tareas de defensa en municipios que sufrieron anegamientos severos durante 2025.Mantenimiento de Canales: En articulación con comités de cuenca, ya se han intervenido más de 3.000 kilómetros de canales y sistemas de drenaje.Tecnología de Monitoreo: Se recuperó el funcionamiento de 35 estaciones telemétricas, fundamentales para el seguimiento en tiempo real de los niveles de ríos y arroyos. Desde marzo, los equipos técnicos han intensificado las mediciones preventivas y la limpieza de canales troncales. El objetivo central de la gestión es fortalecer la resiliencia del sistema productivo y proteger los cascos urbanos frente a la recurrencia de estos eventos climáticos extremos.