En la tarde del 4 de noviembre, pocas horas después de que el vecino Iván Ávila recibiera un disparo en la cabeza cuando se asomó a la puerta de su casa para observar lo que ocurría en medio de una disputa entre bandas, el ministro de Seguridad de la provincia, Pablo Cococcioni, encabezó una serie de procedimientos policiales en el barrio que llevaron a la detención del presunto homicida de Ávila -quien en el momento de la visita del ministro aún agonizaba en Santa Fe- y fueron el prólogo de otros allanamientos destinados a desmantelar los grupos violentos que actuaban en el barrio. "Actuaban" es una forma de definir: en realidad, siguieron actuando. Y tanto ocurrió, que pese a la saturación policial que hubo en los días posteriores al absurdo asesinato de Ávila -un hombre completamente inocente y desvinculado de la "guerra" que lo tuvo como víctima-, el 18 de diciembre uno de los involucrados en esa pelea también murió, en el mismo barrio 2 de Abril y a pocos cientos de metros de donde cayera asesinado Ávila. A Lucas Suárez lo habría ultimado un menor -que fue detenido inmediatamente- a quien las investigaciones ubican también en la escena del asesinato de Ávila: el victimario de Suárez era el objetivo real de la bala que mató a Ávila cuando éste asomó a la puerta de su casa para ver lo que pasaba. En su visita de este martes 6 de enero a Rafaela, RAFAELA NOTICIAS consultó al ministro de Seguridad sobre cómo está evaluando lo que sucede en el barrio 2 de Abril, luego de que se produjera ese homicidio vinculado al mismo conflicto que motivó recientes operativos oficiales en el sector. “Son escenarios sumamente complicados y, obviamente, nunca se está exento de un hecho particular de este tipo de violencia”, reconoció el funcionario al ser consultado sobre la reiteración de episodios graves en la zona. En ese marco, sostuvo que el Estado provincial se encuentra “redoblando todos los esfuerzos” y evaluando de manera permanente la evolución del barrio. Cococcioni explicó que las estrategias de seguridad se revisan de forma continua: “Semana a semana se rediseñan las intervenciones, tratando de poner el máximo esfuerzo en calle”, indicó, y remarcó la importancia de un abordaje integral que incluya tanto la presencia policial como la articulación judicial. En ese sentido, subrayó que la labor policial debe estar acompañada por una respuesta penal efectiva. “Uno puede poner la policía en la calle, pero después tiene que haber una respuesta punitiva, que es la que verdaderamente desactiva, porque hace que los violentos tengan que estar presos y no en la calle”, afirmó, refiriéndose al trabajo del Ministerio Público de la Acusación. Finalmente, el ministro garantizó que los hechos registrados no quedarán impunes. “Hasta ahora se viene trabajando de esa manera y podemos asegurar que ninguno de los casos va a tener impunidad. En todos hemos tenido personas detenidas y los hechos esclarecidos en muy poco tiempo”, concluyó, al tiempo que aseguró que se continuará destinando recursos para reducir los niveles de violencia en el barrio.