Según imágenes de cámaras de seguridad de un vecino, dos personas en moto llegaron al local: mientras uno hacía de campana, el otro golpeó con un martillo uno de los vidrios laterales del comercio. Gracias a que la vidriera era reforzada, aunque terminó astillada, los ladrones no lograron perforarla y finalmente se dieron a la fuga sin sustraer mercadería. La dueña del comercio se mostró conmocionada por el hecho: “El ruido me despertó, y ya me habían robado al menos dos veces antes en este local”, contó. A pesar de no haber pérdidas de mercadería en esta ocasión, tuvo que reemplazar el vidrio dañado. Este hecho se suma a la preocupación de comerciantes y vecinos por la inseguridad en la zona, y refleja la necesidad de reforzar medidas de prevención, como cámaras, vidrios blindados y patrullajes frecuentes. Las autoridades locales investigan el intento de robo, y se analiza si el ataque está vinculado con otros hechos recientes de similares características en la ciudad. Así fue el ataque de rompe vidrieras en barrio 9 de julio