En la previa de una nueva edición de la ya tradicional peregrinación de las Siete Iglesias en Rafaela, el obispo diocesano, Pedro Torres, compartió un profundo mensaje dirigido especialmente a los jóvenes, centrado en la misión personal y comunitaria. Monseñor Pedro Torres - Caminata de las 7 Iglesias   "Siguiendo a Jesús, descubrimos nuestra misión, en plural, como personas y como comunidad", expresó el prelado, invitando a los presentes a preguntarse: "¿Quién es Jesús para vos, para mí?".   Tomando como referencia el Evangelio, recordó el momento en que el apóstol Pedro reconoce a Jesús como el Mesías: "Tú eres el Mesías, el hijo de Dios vivo". A partir de ese pasaje, explicó que el encuentro personal con Cristo permite también descubrir la propia identidad y vocación. "Esa experiencia de descubrir quién es Jesús para mí nos abre el espíritu que nos dice quiénes somos", sostuvo.   Durante su mensaje, también destacó el valor de la comunidad y el llamado a ser Iglesia viva: "Como el Padre me envió, así los envío yo", citó, recordando las palabras de Jesús a sus discípulos. En un tono cercano, el obispo remarcó la importancia de reconocer el valor de cada persona: "Son valiosos. Valiosos para Dios, valiosos para el mundo, valiosos para quienes los aman, valiosos para el futuro", alentando especialmente a los jóvenes a cuidar y celebrar la vida.   Asimismo, hizo referencia al dolor vivido recientemente en la diócesis tras un hecho de violencia en San Cristóbal, reflexionando: "Quizás en la raíz de toda esa violencia estaba el no valorarse, el no haber sido escuchado", y llamó a generar espacios de escucha y contención. La peregrinación, organizada por jóvenes del Decanato 4, volvió a convocar a numerosos fieles que recorrieron los templos de la ciudad acompañados por sacerdotes disponibles para confesar y dialogar con quienes lo necesitaran.   Uno de los momentos más significativos se vivió en la sexta estación, en Iglesia San Antonio, donde comenzó a llover intensamente. Lejos de desalentar a los peregrinos, la lluvia fue interpretada como una bendición en medio del camino. La caminata culminó en la Catedral San Rafael, donde los participantes llegaron "con el corazón colmado y feliz", tras una experiencia de fe, encuentro y renovación espiritual.   "Al caminar tras la cruz, pensemos en las cruces de tanta gente, pero sepamos que la cruz no tiene la última palabra", concluyó el obispo, dejando un mensaje de paz, reconciliación y esperanza para toda la comunidad.