Durante 2025, la producción de leche de vaca en un conjunto seleccionado de los principales países y bloques —que representan algo más del 55% del total mundial— registró un incremento interanual del 2,25% respecto de 2024, según se desprende de los cuadros comparativos correspondientes al período enero-diciembre.
El promedio ponderado confirma una expansión que, en términos absolutos, adquiere magnitud sobre una producción global estimada en 815.000 millones de litros para 2025. Un aumento del 2% implica unos 17.000 millones de litros adicionales, volumen que, de no ser absorbido por los mercados domésticos, puede traducirse en un incremento cercano al 18% en la oferta destinada al comercio internacional.
Desempeño por países y bloques
El gráfico de evolución interanual muestra comportamientos dispares entre los principales productores. Argentina encabezó el crecimiento con una suba del 9,7%, seguida por Brasil (7,0%), Chile (5,9%), Bielorrusia (5,8%) y Uruguay (5,7%).
También exhibieron variaciones positivas Reino Unido (4,9%), Estados Unidos (2,5%), México (2,0%), Nueva Zelanda (1,8%) y la Unión Europea (1,5%). En menor medida avanzaron Japón (0,8%), Rusia (0,3%) y Turquía (0,1%).
En contraste, Australia (-2,1%) y China (-0,9%) mostraron retrocesos interanuales.
Si se observa el bloque de proveedores habituales del mercado internacional —Unión Europea, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia, Argentina y Uruguay— la producción conjunta resultó 2,1% superior a la del año anterior.
Un principio empírico del sector indica que “el crecimiento de la demanda mundial de lácteos solo puede sostener aumentos anuales de alrededor del 1,5% en la producción de los principales exportadores”. La expansión registrada en 2025 superó ese umbral, configurando un escenario de oferta holgada.
Impacto en el comercio y los precios
El comercio mundial de lácteos —excluyendo el intercambio intra Unión Europea— representa apenas entre el 11% y el 12% de la producción global, equivalente a unos 94.000 millones de litros de leche estimados para 2025.
En este contexto, pequeñas variaciones en la producción mundial generan efectos significativos sobre los precios internacionales, característica que explica la alta volatilidad del mercado.
La combinación de mayor oferta, una demanda entre estable y levemente decreciente, una tenue recuperación de las compras de China respecto de un bajo 2024 y un comercio algo más dinámico en el Sudeste Asiático, derivó —especialmente en los últimos meses del año— en una marcada tendencia bajista de las principales commodities lácteas, con descensos cercanos al 20%.
Un excedente que se proyecta hacia 2026
A escala internacional, 2025 cerró con una expansión relevante de la oferta de leche como materia prima. La entidad financiera Rabobank estimó un crecimiento interanual del 2,2% para el conjunto de los siete grandes exportadores (Unión Europea, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia, Brasil, Argentina y Uruguay), con un récord productivo en el tercer trimestre del año.
El aumento no solo fue volumétrico: también se registró un incremento en los sólidos lácteos, lo que elevó la presión sobre mercados de manteca, queso y leche en polvo.
Rabobank vinculó este comportamiento a costos de alimentación relativamente favorables, mejoras en la eficiencia productiva y condiciones meteorológicas más benignas, incluso en un escenario de precios en origen debilitados.
De este modo, el mercado internacional de lácteos cerró 2025 con un escenario de sobreoferta que, según las proyecciones, podría extenderse durante 2026 si no se produce una recuperación sostenida de la demanda global.