Las familias de los trabajadores de Lácteos Verónica denunciamos públicamente la situación crítica que atraviesa la empresa, una crisis que hoy pone en riesgo directo a más de 700 familias de Lehmann, Clason, Suardi, Alvear, Santa Fe, Rosario, Boulogne, Mar del Plata y Cipolletti, entre otras comunidades del país, en plena cuenca lechera de la República Argentina.
La empresa atraviesa una profunda crisis de conducción y gestión, vinculada a conflictos internos no esclarecidos en su estructura propietaria, lo que ha derivado en un proceso de deterioro operativo, financiero y productivo sostenido en el tiempo. Desde hace más de un año se interrumpieron de manera unilateral los pagos a trabajadores, productores tamberos y proveedores, provocando un quiebre profundo en toda la cadena productiva.
Durante este período se intentó avanzar con un preventivo de crisis que implicaba el despido de 200 empleados, iniciativa que fue rechazada tanto por el gobierno nacional como por el provincial al constatarse que la empresa posee números positivos y una estructura productiva viable. Sin embargo, al tratarse de una firma privada, no existió intervención efectiva y, desde entonces, no hay respuestas, explicaciones ni definiciones por parte de los propietarios, quienes tampoco responden a los requerimientos del gobierno provincial ni del gremio ATILRA.
La situación salarial se volvió insostenible. El sueldo correspondiente a febrero, que representa el mes de enero trabajado, no fue abonado. Solo se realizaron tres depósitos parciales: uno de $20.000, otro de $17.000 y un tercero de $21.000. Montos absolutamente insuficientes frente a la gravedad del contexto, que las familias consideramos una burla ante esta situación desesperante.
El salario correspondiente al mes de febrero, que debía abonarse en marzo, tampoco fue pagado y, hasta el día de la fecha, no se ha realizado ningún tipo de depósito, ni siquiera de carácter parcial. Esto da como resultado que los trabajadores lleven aproximadamente 45 días corridos sin recibir ningún ingreso por parte de la empresa, dejando a cientos de familias sin recursos para afrontar sus necesidades básicas.
A esta situación se agregan atrasos previos que incluyen el aguinaldo. En algunos casos, particularmente en trabajadores con horarios rotativos, también se registran deudas correspondientes al mes de diciembre, lo que evidencia la acumulación de incumplimientos salariales por parte de la empresa.
El deterioro en el que nos encontramos hoy se profundizó a partir del inicio del año, en coincidencia con la finalización del esquema de trabajo a fasón que había comenzado en septiembre de 2025. Dicho acuerdo fue implementado como un mecanismo transitorio para abonar los salarios en cuotas hasta su finalización, con el objetivo de sostener la continuidad laboral mientras la conducción de la empresa debía construir una solución estructural y de largo plazo.
Esta etapa coincidió estratégicamente con el período de mayor producción lechera del año, cuando las empresas del sector necesitan secar leche en polvo para utilizarla durante la temporada baja. Este proceso se realizó en la planta de Lehmann, donde se encuentra el moderno secador y sistema de fraccionado de leche en polvo de Lácteos Verónica, uno de los más grandes y nuevos del país. Esto permitió a terceros utilizar la capacidad productiva de la empresa en un momento clave del ciclo lácteo.
El esquema tenía un objetivo concreto: ganar tiempo para construir una solución estructural. Ese tiempo fue otorgado. Pero una vez finalizado el período acordado, no se resolvió absolutamente nada. No hubo reestructuración, no hubo plan de continuidad, no hubo venta ni salida ordenada. Hoy la situación es aún más grave que antes, con salarios impagos, deudas acumuladas, trabajadores sin ingresos y familias sin certezas.
A este escenario se suman graves irregularidades laborales y previsionales. La empresa no realiza los aportes correspondientes, no transfiere las cuotas alimentarias en los casos de padres separados, pero sí descuenta sistemáticamente esos montos de los sueldos de los trabajadores desde hace meses. Esto constituye una vulneración sistemática y muy grave de derechos laborales básicos. La cobertura de salud de los trabajadores se mantiene actualmente gracias al sostenimiento del gremio, que continúa garantizando la atención a pesar del incumplimiento patronal.
Otro hecho que le aporta aún mayor gravedad a este conflicto es que la empresa ofreció acuerdos de indemnización a distintos empleados como supuesta salida a la crisis, los cuales posteriormente nunca fueron cumplidos, profundizando el engaño, la vulnerabilidad y la desprotección de los trabajadores.
Mientras tanto, los dueños continúan produciendo leche en su propio tambo, con una producción aproximada de 80.000 litros diarios, que es desviada hacia otras industrias en lugar de ingresar a la propia planta de Lácteos Verónica, lo que podría evidenciar un proceso de vaciamiento operativo de la empresa.
El impacto social es devastador. Más de 700 puestos de trabajo están en riesgo directo, comunidades enteras dependen económicamente de esta fuente laboral, trabajadores mayores de 50 años quedan fuera del sistema laboral formal y familias completas atraviesan situaciones de angustia, problemas de salud, falta de ingresos y ausencia total de previsibilidad. La deuda estimada con productores lecheros asciende a 60 millones de dólares, configurando un daño estructural a la producción lechera santafesina. A esto se agregan miles y miles de cheques rechazados a toda la cartera de proveedores, lo que profundiza aún más el impacto económico de esta crisis.
Las familias de los trabajadores hemos realizado numerosas movilizaciones pacíficas frente a los establecimientos productivos en las distintas localidades afectadas, sin obtener respuestas ni definiciones por parte de los responsables de la empresa.
Actualmente, empleados y familiares de Lácteos Verónica se encuentran realizando un acampe frente a la planta de Lehmann ante el temor de que la patronal disponga el cierre de las instalaciones. La misma situación se replica en la planta de Clason.
Esta medida surge luego de que el pasado viernes 6 de marzo los trabajadores recibieran telegramas informando la reducción de la jornada laboral a 4 horas, lo que implica también una reducción del salario. Estos telegramas ya han sido rechazados de manera masiva por parte de los trabajadores, quienes han respondido mediante escritos elaborados por la asesoría legal del gremio ATILRA.
A esto se suma que el lunes 9 de marzo empleados de los depósitos de Boulogne y Mar del Plata llegaron a sus puestos de trabajo y encontraron las instalaciones cerradas.
Todo este escenario ocurre sin que la empresa tenga aprobado un Proceso Preventivo de Crisis por parte de los Estados Nacional y Provincial.
Lo que hoy está en juego no es solo el futuro de una empresa. Está en riesgo la supervivencia económica y social de múltiples comunidades, la pérdida de más de 700 fuentes laborales y un daño irreparable a una de las zonas más productivas del país: la cuenca lechera de la provincia de Santa Fe, eje central de la producción láctea de la República Argentina.
Nuestro reclamo es claro: definiciones urgentes. Apelamos a la intervención por parte de las autoridades del Gobierno Provincial para que esta situación pueda encaminarse hacia una salida ordenada o una eventual venta que preserve los puestos de trabajo, o bien el cumplimiento inmediato de todas las obligaciones salariales, laborales y previsionales.
Esto no es un conflicto político.
Es un drama humano, social y productivo.
Por todo lo expuesto, solicitamos a los medios de comunicación que nos ayuden a visibilizar esta situación, porque el silencio también destruye.
Al momento de finalizar este escrito, martes 10 de marzo de 2026, las familias de Lácteos Verónica —que deberíamos estar pensando en el comienzo de clases de nuestros hijos o simplemente cerrando el día para mañana continuar con nuestra semana laboral— nos encontramos atravesando una situación límite.
Con acampes fuera de las instalaciones de la empresa: porque ya han sido cerradas sin previo aviso, como ocurrió en Mar del Plata y Boulogne; o por el temor de que suceda lo mismo en las plantas productivas, como en Lehmann y Totoras.
Aquí esperamos una solución. Aquí esperamos una respuesta.
Y aquí seguiremos, defendiendo nuestros puestos de trabajo y el sustento de nuestras familias, hasta las últimas consecuencias.
Con respeto, y aún con esperanza, Familiares de trabajadores de Lácteos Verónica.