Con precios de la leche ajustando por debajo de la inflación y subas en insumos clave, las relaciones producto-insumo muestran un deterioro en noviembre de 2025, según datos del OCLA.

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Las relaciones de precios entre la leche y los principales insumos de la producción lechera continúan mostrando señales de deterioro, en un contexto donde los valores percibidos por el productor ajustan por debajo de la inflación, mientras varios costos clave registran incrementos significativos. Así lo reflejan los últimos indicadores correspondientes a noviembre de 2025, elaborados por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA).

Tal como se viene señalando en los informes de Facturación del Tambo Promedio y Costos Regionales de Producción, el atraso relativo del precio de la leche frente al IPC y al IPIM, combinado con subas en insumos estratégicos, impacta de manera directa en las relaciones producto-insumo. En este marco, el maíz —insumo central en la alimentación del rodeo— pasó a mostrar una relación de 1,81 kilos por litro de leche, con una caída mensual del 2,7% y un retroceso interanual del 24,6%. Durante gran parte de 2024 y 2025, esta relación se había mantenido por encima de 2 a 1, umbral que en los últimos meses comenzó a quebrarse, en línea con costos que se emparejan con los precios e incluso los superan.

Una dinámica similar se observa en la soja, que cumple un doble rol en la estructura de costos: como insumo directo a través del expeller y como referencia para el pago de arrendamientos. Según el OCLA, más del 50% de la superficie destinada a la producción de leche se desarrolla en campos alquilados, con contratos que en muchos casos se fijan en función del precio de la oleaginosa. En noviembre, la relación leche/soja se ubicó en 0,98, con una baja interanual del 33,2%, mientras que el expeller de soja mostró una relación de 0,84 litros, también con un fuerte deterioro frente al año anterior.

Otros insumos presentan comportamientos diferenciados. La vaquillona de reposición, que incide de manera relevante en los costos, continúa bajando su equivalencia en litros de leche, ubicándose en torno a los 5.174 litros, lo que contribuye a atenuar parcialmente la suba de costos. En tanto, la vaca de rechazo —considerada en el análisis como un recupero de costos por tratarse de un ingreso indirecto— mostró una suba en moneda constante, lo que permitió reducir el costo de producción por litro. No obstante, los últimos datos disponibles indican que también estas relaciones comenzaron a deteriorarse en el margen mensual.

En conjunto, los indicadores reflejan un escenario de creciente presión sobre la rentabilidad del productor lechero, donde la evolución desfavorable de las relaciones de precios refuerza las señales de estrechamiento entre ingresos y costos, según concluye el OCLA.

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