Un nuevo análisis del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) advierte que las tradicionales relaciones entre el precio de la leche y los costos de los principales insumos utilizados en su producción se encuentran en un claro deterioro, presionando fuertemente la rentabilidad de los productores tamberos. El informe, publicado por el OCLA esta semana, señala que “el ajuste de los precios por debajo de la inflación y un aumento en algunos insumos clave, deteriora las relaciones de precios producto-insumo”. Esto se traduce en que costos como el maíz, base de la alimentación del rodeo, y otros insumos imprescindibles dejan de estar compensados por los precios que reciben los productores por litro de leche. Según el documento, “el maíz, insumo fundamental en la alimentación del rodeo, que tuvo durante gran parte de 2024 y 2025 relaciones muy por encima de 2 a 1, en los últimos meses ha roto esa barrera”, un síntoma de que el equilibrio entre ingresos y costos se ha visto profundamente afectado. Además, el análisis subraya que otros factores agravan la ecuación económica: en el caso de la soja —utilizada tanto como materia prima indirecta a través del expeller como referencia para contratos de arrendamiento— “más del 50% de la superficie destinada a la producción de leche es en campo arrendado y muchos de los alquileres se fijan en base al precio de la soja”, lo que implica un doble impacto sobre los costos tamberos. El informe incluye también referencias a la evolución de insumos como la vaquillona de reposición y la vaca de rechazo, cuyo comportamiento reciente “presentó subas en litros de leche” o mostró variaciones que influyen en los costos de producción. El documento fue elaborado con precios de referencia provistos por el INTA EEA Rafaela, la Cámara de Cereales de Rosario, la Cooperativa Guillermo Lehmann y el trabajo de márgenes de especialistas. Este cuadro pone en evidencia un escenario de creciente presión económica para los tamberos argentinos, que ven cómo la lenta actualización del precio de la leche no logra seguir el ritmo de los costos de insumos estratégicos, cuestionando la sostenibilidad de la actividad en ausencia de medidas que amortigüen estas tensiones.