Los precios de los cortes de carne bovina volvieron a subir en abril de 2025 un 4,1%, consolidando una tendencia que desde noviembre de 2023 acumula un alza del 264%. Así lo indica el último informe del CEPA, que advierte que este incremento se da en un contexto donde la inflación general fue menor (244,5% en el mismo período), lo que muestra que la carne se encareció más que el promedio del resto de los productos.
El aumento de abril no fue uniforme: los cortes intermedios lideraron la suba con 4,7%, seguidos por los cortes económicos (4,6%) y los más caros (3,6%). Sin embargo, el producto que más se encareció fue el pollo, que registró un alza del 10,7%, marcando el mayor incremento mensual desde marzo de 2024. En lo que va del año, su precio ya subió un 16,6%.
Esta escalada de precios se da en un marco de fuerte caída del consumo interno de carne vacuna. A marzo de este año, el consumo per cápita cayó a 48,9 kg anuales, el nivel más bajo en décadas. La pérdida de poder adquisitivo es una de las causas principales: según el CEPA, los salarios registrados sufrieron una caída real del 4,9% entre noviembre de 2023 y febrero de 2025.
Mientras tanto, las exportaciones de carne argentina viven un boom: en 2024 se exportaron más de 935.000 toneladas, un récord histórico. La apertura total del mercado externo por parte del Gobierno —incluida la autorización para exportar ganado en pie— contribuyó a este aumento, aunque también podría estar restringiendo la oferta en el mercado interno.
Por último, el informe señala que los precios en carnicerías subieron más que en supermercados y que el valor del novillito en Cañuelas acumula un alza del 53% en los últimos seis meses, confirmando que la presión inflacionaria en la cadena de la carne sigue vigente.