Guillermo Oliveto analiza cómo se transforma el consumo en una sociedad marcada por la desigualdad, la incertidumbre y una nueva búsqueda de sentido colectivo.

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En un contexto social y económico atravesado por contradicciones, fragmentación y transición, el analista Guillermo Oliveto propone una mirada profunda sobre el presente y el futuro del consumo en Argentina. La aparente paradoja entre una sociedad en la que solo el 30% de las personas dice poder mantener o mejorar su calidad de vida, y un Gobierno que mantiene altos niveles de aprobación, es apenas el punto de partida.

Para comprender este fenómeno, Oliveto recurre a un patrón humano ancestral: la tensión permanente entre la búsqueda del placer y la evitación del dolor. En esta etapa que muchos describen como un “interregno” —un período entre dos formas de vida—, se disuelven las certezas conocidas y lo nuevo aún no termina de emerger. Vivimos, según plantea, sin mapa, brújula ni estrellas para guiarnos.

El disfrute y el sufrimiento conviven de forma simultánea y contradictoria. Hay quienes, aun atravesando dificultades personales, expresan confianza y satisfacción por el rumbo que ha tomado el país. Esta configuración —a la vez inédita y enigmática— desafía las categorías clásicas para entender la realidad social.

Oliveto detecta una transformación cultural: una sociedad históricamente centrada en el presente inmediato y en lo individual, parece empezar a contemplar el largo plazo y el bien común. Pero la gran pregunta es si esta nueva conciencia colectiva será sostenible.

Una sociedad fractal: siete fragmentos, siete realidades

 

Lejos de una sociedad homogénea, y aun más allá del ya instalado concepto de “consumo dual”, el autor describe una Argentina fragmentada en al menos siete grupos sociales, cada uno con su dinámica de consumo, emociones y expectativas:

  • Clase alta alta (2%): vive un momento de euforia. Siente que finalmente puede disfrutar sin restricciones.
  • Clase alta (3%): con acceso, pero más racional. El control de gastos y el Excel ganan protagonismo.
  • Clase media alta ganadora: aprovecha la estabilidad para disfrutar, aunque con prudencia.
  • Clase media alta perdedora: reorganiza prioridades para sostener su nivel de vida.
  • Clase media baja formal: adaptativa y resiliente, siente que ya no encaja en la idea tradicional de clase media.
  • Clase media baja informal: consume con dolor. El placer de comprar se convierte en culpa y ansiedad.
  • Clase baja no pobre: resignada, con menor acceso laboral y preocupación creciente por el futuro.

Este enfoque fractal demuestra que ya no se puede hablar de "el consumidor promedio". Las diferencias no solo son económicas, sino también simbólicas, culturales y emocionales.

Consumo como expresión de identidad

Oliveto recuerda que el consumo no es solo la compra de objetos útiles, sino una forma de construir identidad. Las personas consumen símbolos, pertenencias, deseos. Por eso, aun en contextos de ajuste, el deseo de consumir persiste: porque comprar no es solo obtener, sino también ser.

La clave, entonces, no está solo en el poder adquisitivo, sino en el significado que cada grupo social le asigna al acto de comprar. Algunos lo viven como libertad, otros como culpa, otros como acto de fe en un futuro mejor.

Entre la previsibilidad y la pulsión de felicidad

En este escenario, hay algunas valoraciones transversales: la estabilidad del dólar y la baja de la inflación son vistas como condiciones necesarias para proyectar, decidir o simplemente sobrellevar el día a día. Todos, en mayor o menor medida, buscan lo mismo: evitar el dolor y alcanzar alguna forma de felicidad, tal como lo planteó Freud en El malestar en la cultura.

El consumo, dice Oliveto, no es banal: es un reflejo del alma social. Y hoy ese reflejo muestra una Argentina fragmentada, tensionada entre la incertidumbre del presente y la expectativa de un futuro más habitable.

¿Será sostenible esta nueva conciencia colectiva?

Esa es, para Oliveto, la pregunta de fondo. El desafío no es solo interpretar este presente complejo, sino anticipar cómo se moverán estos fragmentos en los tiempos por venir, con sus alegrías, restricciones y esperanzas.

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