Con un crecimiento total del 4% en la demanda de proteínas, el sector porcino marcó un récord de expansión del 8,44%. El precio y el rendimiento de los cortes desplazan a la carne vacuna en el menú diario de las familias.

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El hábito alimentario de los argentinos está atravesando una transformación profunda, impulsada más por la billetera que por la tradición. Según el último informe de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, el consumo de carnes en el país cerró el 2025 con un repunte cercano al 4%, pero con un claro protagonista que se despega del resto: la carne de cerdo.

El salto del cerdo y la resistencia del pollo

Mientras que la carne vacuna registró un avance moderado del 2,94%, la industria porcina dio el gran salto con un incremento del 8,44% en el consumo interno. Por su parte, la carne aviar mantuvo su solidez con una suba del 3,07%.

Esta tendencia no es solo estadística; se palpa en los mostradores. Alfredo Martino, referente del Mercado Norte, confirmó que desde diciembre se sostiene una demanda inusual para la época estival. "Estamos muy conformes, el movimiento aumentó incluso en meses que históricamente son bajos por las vacaciones", señaló el comerciante.

La ecuación detrás del cambio: Precio + Rendimiento

 

El factor determinante para este cambio estructural es, sin dudas, el costo. En un contexto donde la carne vacuna ha sufrido aumentos por encima del promedio, el cerdo se presenta como una alternativa altamente competitiva:

  • Ahorro directo: La diferencia de precios entre cortes vacunos y porcinos oscila entre un 30% y un 40%.
  • Eficiencia en la cocina: Cortes como la bondiola o el vacío de cerdo son los favoritos por su rendimiento. Al ser "pura carne", el consumidor percibe que su inversión rinde más en el plato.
Un cambio que llegó para quedarse

Lo que inicialmente comenzó como una alternativa frente a la crisis, hoy parece consolidarse como un hábito estructural. La brecha de precios ha forzado a los consumidores a explorar nuevas recetas y cortes, integrando al cerdo y al pollo de forma definitiva en la dieta semanal, desplazando al asado y los cortes vacunos a ocasiones más puntuales.

Con estos números, el escenario para el 2026 proyecta un mercado de carnes más diversificado, donde la hegemonía de la vaca sigue cediendo terreno ante opciones que cuidan el bolsillo sin sacrificar la proteína en la mesa.

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