El encuentro se centrará principalmente en la posibilidad de utilizar reservas estratégicas de crudo como mecanismo para estabilizar el mercado internacional y evitar un impacto mayor en la economía global. La medida, que ya fue aplicada en crisis anteriores, permitiría aumentar temporalmente la oferta de petróleo y moderar el aumento de los precios.
La reunión se produce después de que los ministros de Finanzas del bloque expresaran su preocupación por la volatilidad del mercado energético y su disposición a adoptar medidas coordinadas si la situación se agrava.
El G7 está integrado por Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido, países que concentran una parte significativa del consumo energético mundial. Funcionarios del grupo señalaron que existe consenso en la necesidad de monitorear de cerca la evolución del mercado y actuar de manera coordinada si el aumento del precio del crudo continúa.
En los últimos días, el petróleo registró una fuerte suba impulsada por la incertidumbre geopolítica en Oriente Próximo y el riesgo de interrupciones en el suministro global. Las tensiones en la región aumentaron el temor de los mercados a posibles restricciones en rutas clave para el transporte de hidrocarburos.
Aunque aún no se tomó una decisión definitiva, los gobiernos del G7 buscan mantener abierta la posibilidad de liberar parte de sus reservas estratégicas si la escalada de los precios amenaza con profundizar las presiones inflacionarias y afectar la recuperación económica mundial.