La Asamblea de Expertos de Irán designó a Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo del país, tras la muerte de su padre, el ayatollah Alí Jamenei, ocurrida en medio de la escalada bélica que involucra a Irán, Estados Unidos e Israel. La decisión, que era anticipada por analistas políticos, se conoció mientras continúan los enfrentamientos y bombardeos en la región.
El flamante líder mantiene estrechos vínculos con los sectores conservadores del régimen y desde hace años cumple un rol clave como articulador entre las distintas corrientes internas del poder religioso y político.
Con su nombramiento, Irán atraviesa una transición inédita que muchos interpretan como una sucesión de carácter familiar dentro del sistema instaurado tras la Revolución Islámica. Desde 1979, el cargo solo había sido ocupado por dos figuras: el fundador de la República, Ruhollah Jomeini, fallecido en 1989, y luego Alí Jamenei, quien murió el sábado 28 de febrero durante una serie de ataques atribuidos a fuerzas estadounidenses e israelíes, episodio que marcó el inicio del actual conflicto armado.