El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, lanzó un mensaje contundente en su primer discurso tras asumir el cargo: "el estrecho de Ormuz seguirá cerrado" como parte de la estrategia de presión contra los enemigos del país en medio del conflicto regional. La declaración fue difundida a través de la televisión estatal iraní y marca el tono del inicio de su mandato, caracterizado por una postura firme frente a Estados Unidos, Israel y sus aliados. Jameneí aseguró que la medida forma parte de la respuesta iraní a los ataques sufridos y a la guerra en curso en la región. En su mensaje, el líder iraní sostuvo que el cierre del estratégico paso marítimo es una decisión deliberada para ejercer presión geopolítica y reiteró que Irán continuará defendiendo sus intereses frente a lo que calificó como agresiones externas. Además, prometió continuar “vengando la sangre de los mártires” y mantener el bloqueo del estrecho, considerado uno de los puntos más sensibles para el comercio energético mundial. El estrecho de Ormuz es una vía clave para el transporte de petróleo a nivel global, por donde circula aproximadamente una quinta parte del crudo mundial, por lo que cualquier interrupción tiene consecuencias inmediatas en los mercados energéticos. La decisión del nuevo líder iraní se produce en medio de una escalada militar en Oriente Medio que ha provocado ataques a instalaciones y embarcaciones en la región, elevando la tensión internacional y generando preocupación por la seguridad de las rutas marítimas. Impacto en los mercados energéticos: El bloqueo del estrecho ya está generando efectos en los mercados globales. Analistas advierten que, si la crisis se prolonga, el precio del petróleo podría dispararse significativamente. Según estimaciones de Goldman Sachs, una interrupción prolongada del tráfico energético en Ormuz podría llevar el precio del crudo hasta 150 dólares por barril en un escenario extremo, debido a la fuerte reducción del suministro mundial. El banco de inversión advierte que los mercados energéticos atraviesan una fuerte volatilidad desde el inicio del conflicto y que el impacto dependerá de cuánto tiempo permanezca afectado el tránsito por esta ruta estratégica. En este contexto, el cierre del estrecho de Ormuz se perfila como uno de los factores clave que podrían definir la evolución del conflicto y sus consecuencias económicas a escala global.