En la madrugada del domingo, Rusia lanzó un total de 237 drones contra territorio ucraniano, según informó el presidente Volodímir Zelenski. Este ataque es considerado uno de los más grandes desde el inicio de la invasión rusa hace más de dos años, y tuvo como blanco principal infraestructuras energéticas y objetivos estratégicos en el oeste de Ucrania.
Las autoridades ucranianas informaron que lograron interceptar y derribar la mayoría de los drones, aunque los daños causados por los que lograron alcanzar sus objetivos fueron significativos. El Ministerio de Defensa ucraniano detalló que las regiones más afectadas fueron las de Lviv, Ivano-Frankivsk y Khmelnytskyi, con cortes de electricidad y daños en instalaciones clave.
Este ataque se produce en un momento de creciente tensión en el frente y mientras Ucrania continúa reclamando apoyo internacional para reforzar sus sistemas de defensa aérea. Zelenski reiteró su pedido a los aliados occidentales para acelerar el envío de armamento y tecnología militar, advirtiendo que ataques como este se intensificarán si Rusia no encuentra una resistencia más contundente.