Este martes al mediodía, el Tribunal Pluripersonal del Colegio de Jueces de Rafaela condenó a Miguel Ángel Spahn a 23 años de prisión por el homicidio simple de Gonzalo Riatto, ocurrido el 7 de julio de 2023 en la localidad de Lehmann. La decisión fue tomada por los jueces Juan Gabriel Peralta, Gustavo Bumaguin y Nicolás Stegmayer, quienes consideraron al imputado autor penalmente responsable del crimen, conforme a los artículos 79 y 45 del Código Penal.
La pena impuesta quedó en un punto intermedio entre lo solicitado por las partes: mientras que el fiscal Martín Castellano y el abogado querellante Carlos Farías Demaldé habían pedido 25 años de prisión, la defensa técnica del Dr. Miguel Ángel Frausin solicitó la pena mínima de 8 años. Además, el tribunal ordenó medidas complementarias como la incorporación del perfil genético de Spahn al Registro Provincial de Huellas Genéticas y la disposición de los elementos secuestrados en la causa.
El hecho
Según la acusación, el 7 de julio de 2023, Spahn interceptó a Gonzalo Riatto en una esquina del pueblo, a escasos metros de sus viviendas, y lo amenazó con frases como: “Me arruinaste la vida”, “me ensuciaste con la policía” y “te voy a hacer cagar”. Acto seguido, lo persiguió en moto durante varias cuadras hasta alcanzarlo en el patio delantero de una vivienda. Allí, con un cuchillo, le asestó tres puñaladas en cuello y tórax. La víctima murió horas más tarde en el hospital Jaime Ferré de Rafaela.
Riatto tenía 29 años, era padre de dos hijos pequeños, y vivía junto a su pareja a tan solo 200 metros del lugar del crimen. Era un trabajador reconocido en la comunidad, vinculado al Club Moreno de Lehmann, y querido por su entorno por su perfil solidario y bajo.
Un juicio con más de 50 testigos
El proceso judicial comenzó el lunes 24 de junio y se extendió durante tres jornadas, en las que más de 50 testigos prestaron declaración. La audiencia de alegatos cerró el jueves, y este martes finalmente se conoció el veredicto.
Durante el juicio, el imputado pidió perdón y explicó su accionar asegurando que había sufrido un “bloqueo total” tras recibir —según su versión— un piedrazo de parte de Riatto. “Me sentí acorralado, pensé que me iban a matar”, afirmó. También manifestó su arrepentimiento y pidió compasión: “No tengo antecedentes, siempre trabajé, tengo una hija, me equivoqué, pero no soy una mala persona”.
El tribunal, sin embargo, consideró acreditado que Spahn actuó con dolo y que la agresión fue intencional, por lo que resolvió condenarlo a 23 años de prisión. Ahora, con la sentencia firme, comenzará el cómputo oficial de la pena.