El 6 de septiembre marcará un hito en la vida de la Dra. Cristina Fortunato, jueza de Investigación Penal Preparatoria de la Quinta Circunscripción Judicial, quien se despidió de su cargo luego de 32 años en el Poder Judicial santafesino. En una entrevista con RAFAELA NOTICIAS, Fortunato, visiblemente emocionada, recordó su trayectoria, expresando satisfacción por el camino recorrido. "Me siento en paz, no dejo nada pendiente y me voy sin ningún sentimiento negativo", afirmó en su despacho en los Tribunales de Rafaela.
Fortunato comenzó su carrera a una edad temprana: "Me recibí de abogada muy joven, a los 22 años", relató. Tras ejercer brevemente en la ciudad de Santa Fe, decidió mudarse a Rafaela, donde ingresó como empleada judicial. "Empecé con un reemplazo, y de ahí fui haciendo toda la carrera judicial", comentó. Durante los primeros años, trabajó junto al Dr. Remo Tomasso, en lo que ella describió como "estar en la trinchera". Esos años estuvieron llenos de desafíos, sobre todo en el ámbito penal. "Con mis hijos pequeños, a veces tenía que salir en medio de la noche por casos graves, como homicidios. Recuerdo el cuádruple asesinato en Frontera", compartió.
A lo largo de su carrera, la jueza enfrentó situaciones difíciles, pero asegura que siempre contó con el respaldo necesario. "Nunca tuve problemas graves ni sumarios. Me voy en paz, agradecida por todo lo que el Poder Judicial me ha dado", expresó con serenidad.
Su rol como jueza, que desempeñó durante una década, fue testigo de la transición del sistema escrito al oral, un cambio que Fortunato calificó como "un aprendizaje tremendo". "El sistema oral es una experiencia muy rica y tiene muchas ventajas", agregó. Sobre su retiro, la jueza se mostró agradecida por las innumerables muestras de cariño recibidas. "Estoy muy emocionada por todo el afecto. Siento que di todo lo que pude, tratando siempre de ser humana y cumplir con la ley", dijo, sin poder ocultar su emoción.
Uno de los temas que le preocupa al dejar su cargo es la falta de representación femenina en el ámbito judicial penal. "Lamento que no quede ninguna mujer jueza penal con personas mayores de edad en la jurisdicción", comentó. Fortunato hizo hincapié en la importancia de una visión femenina en la justicia, destacando su sensibilidad particular para ciertos temas. "Desearía que mi lugar sea reemplazado por una mujer. Siempre la mirada de una mujer aporta una sensibilidad diferente", sostuvo, aunque también elogió a sus colegas masculinos, a quienes reconoció por su compromiso con el cumplimiento de las normas internacionales en cuestiones de género.
Mirando hacia el futuro, Fortunato tiene en mente varios proyectos personales, aunque aún no ha decidido el rumbo exacto que tomará. "Es una mezcla de nostalgia y algo de temor, pero estoy ilusionada por lo que vendrá", confesó. Entre sus planes inmediatos, figuran disfrutar de su familia y dedicarse a actividades que postergó durante años. "Tengo una nieta y un nieto, cosas pendientes que voy a empezar a hacer", agregó con una sonrisa.
Además, no descarta la posibilidad de volcar su vasta experiencia en nuevas iniciativas. "Me gustaría aprovechar lo que aprendí, tal vez en capacitaciones o en trabajos dentro de la profesión. Pero eso lo iré viendo con el tiempo", expresó, dejando abierta la puerta a futuras contribuciones al ámbito judicial.
Para los que inician su camino en el Poder Judicial, Fortunato tiene un consejo claro: "Ir despacio, capacitarse, tener paciencia, no ser soberbio, pero, sobre todo, seguir formándose". Estas palabras resumen el enfoque que la acompañó durante más de tres décadas de servicio. "Lo penal ha sido mi vida y es maravilloso. Requiere paciencia, templanza, humildad y perseverancia", concluyó.
Cristina Fortunato se va con la satisfacción del deber cumplido, dejando un legado de justicia y humanidad. A pesar del temor natural ante el cambio, se muestra ilusionada por las nuevas etapas que está por comenzar.