La madrugada del 1 de febrero marcó otro punto de violencia en el Barrio 2 de Abril, cuando una persecución en las inmediaciones de Dean Funes y Marozzi terminó con un herido de gravedad y otro tras las rejas. Uriel Alexander Inocente de 19 años, conocido en el sector como "El Topo", se sentó en el banquillo de los acusados este jueves frente al juez Dr. Carlos Bottero para responder por una causa caratulada como "homicidio simple en grado de tentativa", es decir, intento de asesinato. Durante la audiencia de la que participó RAFAELA NOTICIAS, el fiscal Dr. Martín Castellano desplegó una serie de evidencias que echaron por tierra cualquier intento de minimizar el hecho como una simple gresca callejera.
La reconstrucción del ataque fue precisa. Según el relato fiscal, Inocente persiguió a su víctima alrededor de las 02:45 horas, portando una "chuza" casera fabricada con un palo de 44 centímetros y una hoja de cuchillo de 6 centímetros, un "arma" muy común en los centros penitenciarios. Los registros fílmicos de una cámara ubicada al 1500 de la calle Dean Funes captaron la secuencia donde se identifica tanto al agresor como al damnificado. El desenlace fue un ataque directo con dos puntazos que impactaron en el pecho y el abdomen del agredido, provocándole una pérdida inmediata de conocimiento y dejándolo al borde de la muerte. Hasta la actualidad, la víctima se encuentra internada en el hospital bajo cuidados especiales.
La defensa pública, representada por la Dra. Victoria Romano, intentó encuadrar el suceso dentro de una situación de legítima defensa o, en su defecto, como una riña generada en un contexto de hostilidad barrial. Argumentó que la víctima había iniciado el altercado arrojando piedras y que la autoría de Inocente no estaba debidamente probada por reconocimiento de persona. Incluso, hizo hincapié en la situación de vulnerabilidad del imputado, mencionando un historial de consumo de sustancias y solicitando que el joven fuera entregado a la custodia de su abuela bajo medidas alternativas.
Sin embargo, los testimonios fueron determinantes. Al menos cuatro personas que se encontraban a escasos metros del lugar coincidieron en que el "Topo" portaba el arma blanca y que la víctima se encontraba totalmente desarmada al momento de recibir las estocadas. Una de las testigos, pareja del herido, relató cómo el atacante huyó hacia su domicilio tras el hecho, lugar donde luego los peritos hallarían el arma incriminada, la cual coincidía con la descripción brindada por los presentes.
Al momento de resolver, el juez Bottero fue contundente. Desestimó la teoría de la riña al observar que no hubo una aceptación mutua del enfrentamiento, sino una agresión unilateral dirigida a zonas vitales del cuerpo. Para el magistrado, el hecho de que el acusado dirigiera los puntazos al torso demuestra una clara intención de matar. A esto se sumó la propia confesión de Inocente al momento de ser capturado cerca de su domicilio, cuando manifestó espontáneamente ante los oficiales que se había defendido con un arma blanca tras una pelea.
Finalmente, el historial delictivo de Inocente selló su suerte procesal. Con antecedentes recientes por hurto y robo calificado durante el año 2025, el joven ya había demostrado un sistemático incumplimiento de medidas restrictivas anteriores. Ante la falta de arraigo laboral o familiar estable y el riesgo latente de que pudiera amedrentar a los testigos o a la víctima —quien aún permanece internada en cuidados protegidos sin poder declarar—, el juez dictó la prisión preventiva sin plazos. La expectativa de una condena de cumplimiento efectivo, que no bajaría de los cuatro años, mantendrá al "Topo" tras las rejas mientras avanza la investigación.