Uno de los principales anuncios que realizó el intendente Leonardo Viotti en su discurso de apertura del período de sesiones ordinarias del Concejo Municipal fue el anticipo de que pedirá la derogación de la ordenanza sancionada en 2023, para pavimentar 156 cuadras reemplazándola por otra que ampliará a 202 el número de cuadras a ejecutar. Aquella normativa, sancionada por el Concejo Municipal -que integraba el propio Viotti- a instancias del Ejecutivo, entonces dirigido por Luis Castellano, nunca se cumplió: las circunstancias del país, con alta inflación y un grado de incertidumbre enorme, además del derrumbe del poder adquisitivo de la población, formaron un combo de factores que contribuyeron a que las obras nunca se concretaran. Más aún, ni siquiera hubo un intento formal de elaborar presupuestos para someterlos a consideración de los vecinos.
Un título, muchas preguntas
El hecho de que el anuncio ocupara sólo dos párrafos de las 21 páginas que tuvo el discurso explica en gran parte las dudas que el propio Ejecutivo tiene respecto a cómo encarar el plan. "En las próximas semanas enviaremos a este Concejo un Proyecto de Ordenanza para concretar un ambicioso plan de pavimentación de 202 cuadras, en reemplazo del viejo plan de 150 cuadras aprobado por este Concejo, pero el cual ha quedado desactualizado.
Este plan contempla las cuadras de la vieja Ordenanza, algunas nuevas y otras que requieren repavimentación debido al vencimiento o agotamiento de la vida útil del concreto asfáltico. En este marco, se deroga la Ordenanza vigente y se presenta una nueva que no solo incorporará las cuadras previamente establecidas, sino que también suma unas 50 cuadras adicionales". Eso fue todo lo que dijo el intendente.
No se habló de tiempos de ejecución, de formas y plazos de financiación -aunque se descuenta que será por contribución por mejoras, es decir, con aporte directo de los frentistas-; ni de la manera en que se ordenará la obra, esto es, por dónde comenzará y qué sectores se priorizarán. ¿Significa esto que todavía no hay nada consistente detrás del anuncio? No. Pero tampoco hay decisiones definitivas.
Lo que se sabe
En principio, el Ejecutivo tendría planificado establecer una financiación que podría llegar a los 60 meses, con mecanismos de ajustes que deberán definirse. El sistema será por ahorro previo, similar a lo que se implementó para ejecutar redes cloacales en barrios de la zona Sur. Se dividirían las cuadras por sectores y se emitirían las facturas a poner al cobro. En el caso de lo que se hizo con las cloacas, donde los contribuyentes sólo se hacían cargo de los materiales, se fijó un plazo de diez meses para hacer un "corte": si cumplido ese plazo los frentistas habían pagado el 80% del monto total puesto al cobro (el dinero se depositaba en cuentas especiales), se comenzaba la obra. Si no llegaban, se devolvía el dinero y la obra se caía.
En el plan que está pergeñando el Ejecutivo, ronda la idea de que ese sistema se podría replicar con el pavimento, pero con variantes. El "corte" se haría en un determinado número de meses (serían seis) y el porcentaje de integración requerido sería del 50%. Aquél sector que primero llegue a integrar ese porcentaje a la hora de pasar por ventanilla para abonar la contribución por mejoras, sería el primero en tener la obra.
Este sistema prescinde del sorteo que determinó el orden de ejecución en el plan de 130 cuadras (que luego fueron más de 150) iniciado en el segundo mandato de Castellano y terminado en 2023 gracias a la inyección de recursos que hizo la provincia (bajo el mandato del gobernador Perotti). Nunca se supo cuánto recuperó el municipio de las contribuciones por mejoras que puso al cobro por esa obra y bien haría la actual administración en develar el misterio para tener una aproximación sobre la capacidad real de pago de los frentistas beneficiados. Una cosa es querer y otra es poder.
La modalidad elegida ahora parece muy justa desde el punto de vista contributivo -tiene primero la obra el que primero la paga- pero le da un tinte "darwinista" a la obra pública de más alto impacto entre los vecinos, que es el pavimento. También la de mayor costo. Significa que los contribuyentes con menor poder adquisitivo quedarían al final de la fila, no porque no se esfuercen ni sueñen con que su barrio progrese, sino por no tener capacidad de pago. La teoría de Darwin de selección natural de las especies, pero tomando la billetera como parámetro de selección.
Otros factores
Hay otros factores que deben tenerse en cuenta en la planificación de una obra tan compleja. Y aquí se puede hacer un "punteo" de esos factores, a modo de interrogantes:
- ¿Habrá un espacio en la priorización de los plazos para las calles de penetración a barrios (por ejemplo, el barrio 42, donde es impensable considerar que los vecinos puedan afrontar las cuotas de pavimento cuando están construyendo sus casas o algunos incluso tienen serios problemas para pagar los terrenos o levantar una piecita) de la periferia urbana?
- El intendente mencionó que en el nuevo plan se incluirá la repavimentación de calles de concreto asfáltico. En esos casos, ¿se cobrará la repavimentación con hormigón, a contramano de la política que el Estado local vino teniendo hasta ahora?
- ¿En la división por sectores necesaria para programar el avance de la obra con cierto orden, convivirán barrios de distinto poder adquisitivo?
- ¿Las obras se ejecutarán con mano de obra propia o se licitarán a privados?
- ¿Cuál será el plazo de financiación a los contribuyentes y cuál el plazo de ejecución de la obra? Nadie quiere pagar por algo que nunca tendrá.
Los plazos, otro desafío
La dinámica de la gestión Viotti para proyectar y ejecutar obras de impacto en la calidad de vida de los rafaelinos no está aceitada. Ejemplos sobran, pero vaya uno: el 2 de diciembre se anunció la intervención para renovar 22 plazas y espacios verdes de la ciudad. Se habló de un plazo de seis meses para llevarlo adelante, del que ya transcurrió la mitad. Pero recién el 27 de marzo se van a abrir las ofertas para comprar los juegos infantiles que equiparán esas plazas, y tampoco están adquiridas todavía las luminarias que reemplazarán a las actuales. Como botón de muestra respecto a la elasticidad de los plazos de la administración parece suficiente.
Ya pasaron 15 meses de gestión del intendente, más de un cuarto de su mandato. Por la razón que fuere no están definidos aspectos claves de la obra más reclamada por la gente que no la tiene. En ese contexto, hay que prever que -salvo en los casos en que la Provincia intervenga directamente con financiación propia, como en la urbanización de los sectores donde se construya la infraestructura deportiva para los Juegos Odesur; o en el caso de Bv. Yrigoyen al sur de Vieytes/Marchini- no habrá obras de pavimentación urbana en los barrios probablemente hasta 2026. Y para entonces vaya a saber qué pasará con la economía de la Argentina, donde los meses cuentan como años.