El 23 de abril de 2015, el Concejo Municipal de Rafaela, por entonces presidido por el Dr. Silvio Bonafede, sancionó la ordenanza 4.726, que ordenó crear la Bandera de Rafaela. La misma facultó al Ejecutivo Municipal para que organice la forma en la cual se determinaría el diseño de la misma, y se invitó a todos los establecimientos educativos a designar abanderados y escoltas para portar la bandera de la ciudad a partir del ciclo lectivo 2016.
La propuesta había sido elevada al Concejo por el profesor Sergio Grazioli, reconocido representante de la cultura rafaelina, y fue aprobada por unanimidad por todos los bloques que componían el Concejo. Fue promulgada el 7 de mayo del mismo año -justamente este jueves se cumplirán 11 años- por el entonces intendente Luis Castellano.
Como la forma de elegir el diseño nunca se instrumentó porque la ordenanza no fue reglamentada -ni el Concejo se interesó por exigirlo-, el propio Grazioli, junto a su colega Caren Cipolatti, directora del Ballet Arte Nativo, presentaron el 29 de marzo de 2023 un diseño simple, con los colores de la bandera argentina pero en bandas verticales, con un rediseño del escudo de la ciudad en el centro.
Siempre por la iniciativa de Grazioli, la bandera comenzó a ser parte de algunas embajadas culturales: se llevó al Festival de Cosquín y subió al escenario de la plaza Próspero Molina acompañando a delegaciones rafaelinas; fue entregada en los municipios de Fossano y Carcabuey -ciudades hermanas de Rafaela- y también en instituciones y establecimientos educativos de Rafaela y la región, como el Colegio Nacional y la Escuela de Música 22 de Noviembre.
Sin embargo, nunca hubo un reconocimiento oficial del municipio: está la ordenanza, pero no se cumplió el fin básico para el que fue sancionada. Y todo quedó supeditado a la insistencia de Sergio Grazioli, Caren Cipollati y otros representantes de la cultura que siempre se mostraron orgullosos de su identidad rafaelina y quisieron llevar una bandera de la ciudad a los lugares en donde actuaron.
Copie y pegue
Hoy el Ejecutivo Municipal "reflotó" la idea de la bandera de Rafaela. Lo hizo a través de un decreto que incluye las bases y condiciones para la creación de la misma. De hecho, es una reglamentación de la ordenanza de hace 11 años. Y los considerandos son muy similares -cerca del "copie y pegue"- a los expuestos por Grazioli ya desde 2014.
Quizás no por casualidad el decreto establece que este mismo jueves -cuando se cumplan 11 años exactos de la promulgación de la ordenanza por parte de Castellano- se abra el concurso para el diseño de un "símbolo identitario que represente su historia, valores, cultura, desarrollo y proyección futura, promoviendo la participación ciudadana en la construcción de los emblemas oficiales".
Lo curioso es que el decreto no menciona en ningún momento la ordenanza Nº 4.726; ni incluye como antecedente la iniciativa de Sergio Grazioli; ni hace referencia alguna al importante precedente sentado por las delegaciones culturales que presentaron el propio emblema de Rafaela incluso en ciudades oficialmente hermanadas con la nuestra.
Al menos por una cuestión de respeto a la idea de un ciudadano que militó el tema públicamente, sin otro interés que el de gestar ese símbolo de identidad ciudadana que el propio Ejecutivo ahora impulsa, debió incluirse. Pero además hay una cuestión formal: si hay una ordenanza en vigencia, se trata del principal antecedente que debió citarse en los considerandos del decreto.
Mientras tanto, queda la pregunta: ¿qué se hace con la bandera que ya se hizo?