En el marco de una visita que realizó al estudio de BIEN DESPIERTOS/RAFAELA NOTICIAS, el secretario de Desarrollo Social y Salud del municipio, Dr. Gabriel Cáceres, ofreció un amplio panorama sobre la situación social en Rafaela y cuáles son los mecanismos que está utilizando el municipio para llegar a responder al creciente número de personas que están en situación vulnerable, que están soportando los efectos de una crisis que afecta directamente la posibilidad de una amplia franja de la población de llegar a lo más básico: el alimento de todos los días.
En tal sentido, una de las medidas anunciadas recientemente fue la decisión de requerir datos precisos en merenderos, comedores y lugares en donde se asiste a personas, con el fin de contar con datos fehacientes, comprobables y de rápido acceso. Esto causó alguna repercusión en los barrios, porque hay quienes sostienen que "a los chicos que vienen a buscar una copa de leche no se les preguntan los datos, se le da de comer".
Sin embargo, cuando esa ayuda cuenta también con aportes del Estado, hay información que necesariamente es importante tener. Y no sólo para controlar la transparencia de la ayuda que se distribuye. Por eso el Dr. Cáceres explicó la razón de fondo de esta estrategia.
"Hay barrios en donde actúan el Estado, pero también muchas instituciones del tercer sector, como asociaciones vecinales, grupos religiosos, clubes, y particulares. Para que la ayuda mixta sea potente y no caigamos todos el mismo día y con la misma ayuda, lo que necesitamos es insumo de datos para poder construir una estrategia común con las otras organizaciones que están poniendo su cuota alimentaria dentro de asentamientos y sectores vulnerables".
El funcionario indicó que "pedimos quién es el responsable, qué días funciona, qué tipo de ayuda brinda, quiénes son los beneficiarios. Y prestamos atención especialmente a los que atienden a menores de edad. En cada contacto que tenemos con la problemática social, ya sea soporte alimentario o porque tenemos que entrar a un hogar, nos encontramos con un montón de situaciones que tienen que ver con la violencia contra el niño, hacia la mujer, situaciones de abusos, y muchos disparadores del trabajo social. Se da que en muchas oportunidades en estos merenderos, comedores o lugares donde se brinda esta asistencia aparecen estos casos y debemos tener una mirada un poco más profunda que sólo la de dar un plato de comida o un vaso de leche, que es importante por supuesto, pero donde tenemos que ir más allá, de modo de anticiparnos a que esas situaciones se transformen en algo más grave".
Los números
Cáceres indicó que la ayuda social del municipio se canaliza de varias formas. Actualmente, en el galpón de calle Santos Vega se están entregando refuerzos alimentarios, una vez por mes y en la segunda quincena del mes. Se distribuyen entre 4.800 y 5.000 módulos alimentarios, es decir, bolsones o cajas de alimentos secos. Se están realizando gestiones con la provincia para conseguir que esa ayuda sea más significativa, en la composición de los bolsones y en el alcance de los mismos.
Para compararlo con otros números: durante los meses de abril y mayo de 2020, cuando se produjo el aislamiento social, preventivo y obligatorio motivado por la pandemia, y conocido como el período más duro de cuarentena y encierro de la población, prácticamente con toda la actividad paralizada y muchas personas que se quedaron sin ingreso de un día para otro, se distribuyeron en ambos meses 13 mil bolsones en total, con una periodicidad de entrega de 15 días. Para mediados de 2022, ya con la actividad normalizada, se entregaban entre 2.500 y 3.000 bolsones. Hoy son el doble.
El funcionario agregó que que también se están entregando viandas en el Comedor San Agustín, en barrios Barranquitas, Zazpe y en 2 de Abril, donde se asiste a unas 2.500 familias, con un control que realiza una ONG, en tanto que también se asiste con un aporte económico a 8 comedores que funcionan en distintos barrios. Cáceres reconoció que ese monto "es escaso ahora, y apuntamos a aumentarlo, pero le permite a los comedores pagar gastos de energía, agua, utensilios que tiene que reemplazar".
Finalmente, se distribuyen ayudas a otros comedores -que no están reconocidos oficialmente porque no están constituidos de manera formal-, pero que se sabe y se ha comprobado que efectivamente asisten a niños y familias, a los que se les brindan insumos tales como cacao, harina, leche, aceite y otros productos.
Los consumos problemáticos
Por otra parte, es muy preocupante la extensión y gravedad del problema de los consumos problemáticos, no sólo de drogas ilegales, sino de alcohol. Y las consecuencias sociales que ello trae aparejado.
Por ejemplo, la gran mayoria de las personas que se encuentran en situación de calle acarrean una larga historia de consumos problemáticos, que condicionan totalmente la posibilidad de ayudarlos: se trata de personas que han perdido vínculos familiares y sociales. Incluso los intentos de hospitalizarlos para atender sus patologías, y de retirarlos de la intemperie en medio de la ola de frío de este invierno, han resultado insuficientes.
Pero también el "narco" ha penetrado en los barrios y está la amenaza de que en algunos sectores muy vulnerables las operaciones de las bandas incluyan una "fachada" de "ayuda social", por lo que la acción del Estado en el territorio es clave para la prevención y el acompañamiento, en especial de las infancias y adolescencias más vulneradas.