Una extensa fila de jóvenes se formó durante la mañana del lunes 5 de enero frente a un local comercial del microcentro de Rafaela, donde se abrió una búsqueda laboral para cubrir un puesto de atención al público. La convocatoria, realizada por un negocio dedicado a la venta de celulares, accesorios y artículos electrónicos, atrajo a decenas de personas que aguardaron bajo el sol la posibilidad de ser entrevistadas.
El dueño del comercio explicó que buscan incorporar a una persona para atención al público, con horario de empleado de comercio y contratación registrada. Señaló que, si bien el aviso establecía un rango estimado de entre 18 y 30 años por una cuestión de aprendizaje del rubro, también están entrevistando a personas mayores que se acercaron con currículum en mano. Las entrevistas continuarán durante tres días.
“Hay mucha necesidad. Muchos chicos son capaces, aunque no tengan experiencia, y estamos para orientarlos para que puedan desarrollarse dentro de la empresa”, expresó. El comerciante contó que intenta atender a los postulantes con agua fría y aire acondicionado, ante la gran cantidad de gente que llegó desde temprano. “Varios plantean que buscan un trabajo estable, en blanco y con obra social, y eso es justamente lo que ofrecemos”, afirmó.
Un reflejo de la realidad juvenil: búsqueda de estabilidad y oportunidades
Entre la larga fila, la mayoría de los jóvenes coincidieron en la misma preocupación: lo difícil que resulta conseguir empleo en la ciudad. Muchos llevan meses sin éxito pese a enviar decenas de currículums; otros tienen trabajos informales o de pocas horas y buscan algo más estable para poder sostenerse o continuar sus estudios.
Las edades de quienes se acercaron van desde los 18 a los 26 años. Algunos recién terminaron el secundario, otros están cursando carreras terciarias o universitarias, y varios realizan changas, trabajos temporales o cuidan niños. “Está muy difícil, mandé un montón de currículums y no pasa nada”, lamentó una joven de 22 años. Otro postulante, recién llegado desde Misiones, aseguró que “hay mucha demanda y pocas oportunidades”, mientras que un estudiante de profesorado señaló que esta realidad también se repite entre sus amigos.
También hubo quienes se sorprendieron por la magnitud de la convocatoria: una fila que superó la cuadra completa. “Pensé que era entrar y salir, pero hay demasiada gente”, comentó un joven de 20 años. Varios coincidieron en que buscan, ante todo, un trabajo en blanco que les permita proyectar un futuro. “Estamos en la edad de querer algo mejor, algo estable”, dijo una joven de 25 años.
Algunos de los testimonios revelan trayectorias laborales cortas o inestables: programadores que quedaron afuera por recortes, trabajadores de kioscos que aspiran a mejores ingresos, personas que migraron desde otras provincias en busca de oportunidades y jóvenes que desde hace meses realizan ventas caseras para subsistir. “Hace meses que busco algo estable y todavía no me toca”, contó una joven que hoy vende milanesas para generar ingresos.
La postal de la mañana en la puerta del local dejó ver algo más que una convocatoria laboral: mostró la necesidad, la incertidumbre y el deseo de cientos de jóvenes por acceder a un empleo formal en un contexto que se presenta cada vez más competitivo.