Comunicado del 24 de marzo leído en la Plaza 25 de mayo
NO OLVIDAR ES ASEGURAR EL FUTURO
El 24 de marzo de 1976, se instaló un período oscuro y sangriento en nuestro país, de la mano del último golpe de estado cívico eclesiástico militar, con el objetivo de aplicar un modelo económico, político y social para unos pocos a partir de la imposición de un patrón de acumulación sustentado en la timba financiera, en la desindustrialización del país, dejando en la calle a miles de argentinos. Con ese fin se propusieron destruir y aniquilar a todos aquellos y aquellas que, después de años de lucha y organización exigían un país justo y solidario. Los resultados de 7 años de dictadura fueron más de 30 mil desaparecidos y desaparecidas, más de 500 niños y niñas nacidos en cautiverio y apropiados; y miles de militantes sociales asesinados, torturados, presos, perseguidos y exiliados. Este plan se repitió en diferentes países de América Latina amparados en el discurso de seguridad nacional impuesto por Estados Unidos, bajo el nombre de Plan Cóndor. Rafaela no fue ajena a ese contexto nacional e internacional, todo lo contrario, muchísimos jóvenes de nuestra ciudad soñaban y trabajaban cotidianamente por un mundo justo. Militaban activamente en diferentes organizaciones sociales y partidos políticos, que en forma solidaria se comprometían con el complejo contexto social, económico y político que se vivía. Siempre imaginando, trabajando y debatiendo en pos de una patria justa, inclusiva y con equidad de oportunidades para todas y todos. Fueron ellos y ellas quienes sufrieron en carne propia el terrorismo de estado, siendo secuestrados, torturados, muertos y desaparecidos. Subrayamos que fue una dictadura cívica, eclesiástica y militar, porque el accionar militar no hubiera sido posible sin la complicidad de muchos civiles que acompañaron y se beneficiaron de tanta muerte, y el accionar de una parte de la cúpula eclesiástica que impulsó y justificó las atrocidades cometidas. No obstante, creemos necesario destacar el accionar solidario de muchos sacerdotes que arriesgaron su vida para defender y acompañar a los y las compañeras que fueron perseguidas por la dictadura. Recordamos a Monseñor Brasca, el cura Troncoso, y a todos quienes estaban enrolados en el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. El terrorismo de Estado tuvo una impronta clasista, ya que se atacó de manera sistemática a los sectores populares organizados, y machista, ya que existió una violencia perpetrada de forma específica hacia las mujeres que padecieron las mismas torturas que recibían los hombres con un especial ensañamiento por ser mujeres y meterse en política. Hoy, a 40 años del retorno de la democracia, las organizaciones sociales y políticas que salimos a la calle seguimos luchando y exigiendo por los derechos humanos de ayer, hoy y siempre.
Por eso: Reivindicamos la democracia que tanto nos costó, conscientes de que tenemos muchos desafíos por delante:
· Deudas en materia de Memoria, Verdad y Justicia, con investigaciones demoradas de casos puntuales. · Erradicación de los discursos negacionistas.
· Fin de las persecuciones a líderes populares y libertad a presos y presas políticas. La situación de Milagro Sala nos demuestra la fragilidad de nuestras instituciones ante una oligarquía política que cooptó un Poder Judicial Provincial. Demandamos en este sentido más voluntad y compromiso de las autoridades nacionales. ¿O acaso los DDHH no son una política de Estado?
· Desarticulación de un Estado paralelo comandado por las corporaciones económicas, con el auxilio imprescindible de la corporación mediática y un sector del Poder Judicial, con la Corte Suprema a la cabeza y su tentativa de avasallar y pasar por encima a los otros poderes del Estado. Así no hay futuro para una democracia plena. (Un ejemplo concreto de cómo funciona el poder real es lo que pasa en Lago Escondido como máximo exponente del estado paralelo, donde una mafia judicial se reúne a expensas de un terrateniente inglés custodiado por resacas de la dictadura y empleando sus mismos métodos - para elaborar estrategias que se contrapongan a las decisiones democráticas de un gobierno elegido por el pueblo.
· Por eso demandamos la democratización del poder Judicial. Un Poder Judicial que banaliza el atentado contra la vida de una vicepresidenta, desalienta la investigación, y procura inhabilitar, proscribir, a una incuestionable líder popular con la mayor intención de voto.
· Y en nuestra ciudad seguimos reclamando el esclarecimiento del móvil político del brutal asesinato en plena democracia de nuestra compañera Silvia Suppo, testigo en causas de lesa humanidad, cuya investigación trabada nos remite a la permanencia de resabios de aquella dictadura en connivencia con algunos estamentos judiciales.
· Desnaturalizar también la violencia machista que existe en nuestra sociedad e implementación de políticas públicas para darle fin a la cultura patriarcal y garantizar los derechos de las mujeres y del colectivo de LGTB.
· Y, fundamentalmente, no tiene futuro una democracia tutelada, que esconde una verdadera dictadura de algunas corporaciones económicas que con obscenas y continuas remarcaciones de precios en los productos básicos de la canasta familiar, abultan ganancias en detrimento del primerísimo derecho humano : la alimentación.
- Porque no queremos que la democracia quede secuestrada.
- Porque no hay democracia sin soberanía.
- Porque nuestros 30.000 están presentes si los mantenemos en una memoria activa, con las luchas y reivindicaciones de este momento, como ellos nos demandarían, y no como piezas de museo.
- Porque la única lucha que se pierde es la que se abandona. Hoy, a 40 años de la recuperación de la democracia exigimos más que nunca MEMORIA, VERDAD y JUSTICIA – CORPORACIÓN JUDICIAL NUNCA MÁS
Analia Arriola. Raúl Bru, Rubén Carignano, Conrado Ceretti. Osvaldo Colombo, Reinaldo Hattemer, José Manfredi, Cecilia Marfortt de Trod, Jorge Trod, Carlos Morel, Ricardo Nicolini, Yolanda Ponti, Maria Guadalupe Porporato, José Rossi, Luis Ricciardino, Juan Sinigaglia, Raúl Tetamanti, Zulema Williner. Por los 30 mil detenidos - desaparecidos; PRESENTES