El precio de la carne continúa en alza en todo el país y el impacto ya se siente con fuerza en Rafaela. Según referentes del sector, en enero se registró un nuevo aumento cercano al 10%, que se suma a los incrementos de noviembre y diciembre y eleva la suba acumulada a alrededor del 30% en tres meses.
Para conocer cómo repercute esta situación a nivel local, RAFAELA NOTICIAS dialogó con Leonardo Epelbaum, comerciante del rubro cárnico, quien explicó que “el aumento lo venimos sintiendo desde noviembre y eso se traslada directamente al mostrador”.
De acuerdo a lo señalado, una de las principales causas es la apertura de exportaciones, que reduce la disponibilidad de animales para el consumo interno. “El animal se vende al exterior y empieza a faltar para el mercado local. Cuando hay menos oferta, el precio sube por fuerza de demanda”, indicó.
Actualmente, una media res de 100 kilos ronda el millón de pesos para el carnicero, cuando en noviembre costaba cerca de 780 mil pesos. “A eso hay que sumarle los costos fijos: empleados, luz, alquiler. Es muy difícil absorber estos aumentos”, sostuvo.
En cuanto a los valores al público, Epelbaum detalló que el asado de novillo ronda los 13.500 pesos el kilo, mientras que el asado de ternera puede llegar a los 18.000 pesos. En contraste, el cerdo se vende entre 6.000 y 7.000 pesos el kilo, lo que explica el creciente desplazamiento del consumo hacia esa opción.
También mencionó alternativas más accesibles, como el hígado, que se consigue alrededor de 2.000 pesos, algunas achuras cerca de los 3.000 pesos, y el osobuco, con valores aproximados de 15.000 a 16.000 pesos los 2 kilos.
En el caso de los productos elaborados, indicó que dos kilos de milanesas cuestan alrededor de 18.000 pesos, al igual que dos kilos de hamburguesas, mientras que tres kilos de chorizos rondan los 18.000 pesos. Además, algunas carnicerías ofrecen bandejas parrilleras mixtas de unos 2 kilos a 20.000 pesos, combinando carne vacuna, cerdo y embutidos.
“Hoy el asado del domingo sigue existiendo, pero ya no es todo vaca. Se mezcla mucho más con cerdo”, explicó.
Para el comerciante, el problema central no pasa solo por el precio de la carne, sino por los ingresos. “La exportación va a seguir empujando los valores hacia arriba. El problema es que los salarios no acompañan”, advirtió.
“Para que esto se acomode, debería aumentar el poder adquisitivo de la gente. Si los precios suben y los sueldos quedan quietos, el consumo se resiente, y eso ya lo estamos viendo”, concluyó.