Carina Bustos, productora agropecuaria de la zona rural cercana al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria en Rafaela, denunció reiterados hechos de abigeato en su campo. Asegura que ya perdió cinco terneros en menos de un mes.

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Carina manifestó su preocupación ante la falta de controles en la zona periurbana de Rafaela Foto: RN

La inseguridad rural volvió a golpear en el sector noroeste del periurbano rafaelino. Esta vez, la víctima fue Carina Bustos, productora agropecuaria cuyo campo se ubica detrás del INTA, entre la variante y la zona urbana. En poco más de un mes sufrió dos episodios de faenamiento clandestino que le provocaron la pérdida de cinco terneros.

“Hace el 16 de enero, para ser exactos, nos faenaron tres terneros. Y antes de anoche nos volvió a pasar con dos más, muy chiquitos, de un mes y medio de nacido”, relató con preocupación.

Según explicó, la modalidad se repite y todo indica que se trataría de los mismos autores. “No entendemos cómo puede ser, porque es siempre de la misma manera. Por lo que vimos, fueron las mismas técnicas. Los cortes son muy parecidos y muy precisos”, señaló.

 

 

Tras el primer hecho, la familia realizó la denuncia ante la Guardia Rural Los Pumas, pero asegura que no obtuvo avances. “Hicimos la denuncia, vinieron unos 20 días a la noche a dar una vuelta y después nada más. Lo que necesitamos es constancia en el patrullaje”, remarcó.

La falta de respuestas terminó generando desaliento. “En esta oportunidad llamamos, pero ya no hicimos la denuncia, porque la verdad es que no tenemos respuesta. Yo entiendo que tienen pocos recursos, pero pago mis impuestos y necesito que alguien haga algo”, sostuvo.

Bustos también cuestionó la demora en la asistencia policial. “Llamás porque escuchás ruidos a las dos de la mañana y vienen dos horas después. Los únicos que responden enseguida son la GUR. De la policía no puedo decir lo mismo”, afirmó.

 

 

Lo que más desconcierta a la productora es que los animales atacados son los más chicos, cuando el rendimiento de carne es menor. “Van a terneros de 20 días o un mes. Es raro. Hay categorías más grandes y no las tocan”, explicó.

Además de los robos, describió problemas estructurales que, a su entender, facilitan los delitos. Mencionó un acceso sin iluminación ni controles, con pastizales altos y una calle cerrada a medias por donde —dice— ingresan vehículos durante la noche. “Pedí a la municipalidad que la bloqueen con un montículo de tierra, porque por ahí se meten y entran por atrás del campo. Operan con total impunidad”, advirtió.

Ante la reiteración de hechos, evalúan invertir en cámaras y sistemas de vigilancia propios, aunque considera injusto tener que asumir ese costo. “Vamos a implementar seguridad con cámaras, pero es una inversión muy grande. Uno se pregunta por qué tiene que llegar a esto”, expresó.

Para Bustos, el problema no es aislado. “No nos pasa sólo a nosotros. Los productores están en constante alerta. Hay hechos en todo el periurbano, en otros sectores de la ciudad y también en localidades vecinas”, señaló.

Con un tono firme, cerró su reclamo con un pedido concreto: “No pedimos que estén todos los días, pero por lo menos que patrullen. Yo no veo pasar un patrullero nunca. Hasta ahora hicimos todo lo legal, pero lo único que queremos es que alguien se haga cargo y nos dé una respuesta”.

Entrevista completa:

Carina Bustos - Productora agropecuaria
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