El 26 de septiembre de 2025, a poco de darse a conocer el plan de 255 cuadras presentado por el Departamento Ejecutivo, RAFAELA NOTICIAS anticipaba -en la cobertura de una reunión del secretario de Infraestructura del municipio, Nicolás Asensio, con el Concejo Municipal, que el funcionario había anticipado que en diciembre podría iniciarse la obra con el hormigonado de las primeras cuadras en el barrio Mora. Sin embargo, ya entonces este cronista advertía: "Desde el punto de vista técnico, Asensio aseguró a los concejales que las cuadrillas de pavimento del municipio estarían liberadas para iniciar el nuevo plan en diciembre. Pero parece un cálculo demasiado optimista, teniendo en cuenta los tiempos que viene manejando el municipio en la ejecución de las obras públicas locales". Demasiado optimista, claro.
La nota ampliaba: "antes de abrirse el Registro de Oposición los contribuyentes tienen que recibir las facturas proforma, con una liquidación de lo que deberán pagar. Tienen que saber el monto total y las propuestas de pago: el plan tiene una financiación prevista de 60 meses, que puede llegar al doble en casos especiales. Es una tarea enorme para la administración del municipio: el caso más reciente, de las veredas del microcentro, con apenas un puñado menor al centenar de catastros involucrados, tuvo muchas demoras e incluso hubo que extender el período de vigencia del Registro porque algunos frentistas no habían recibido las liquidaciones. Todo indica que esa tarea insumirá gran parte del último trimestre del año". También consumió el primer bimestrre del 2026.
Todo esto se escribió en septiembre de 2025. Al 18 de abril, las advertencias de RAFAELA NOTICIAS no sólo se revelaron certeras: también fueron demasiado optimistas.
Las advertencias estaban ahí
El plan de pavimentación presentado por el Ejecutivo no tiene secretos y esencialmente no es innovador ni se sale de los moldes de las obras de pavimentación ejecutadas por contribución por mejoras en el último medio siglo. Solamente hay una novedad, no menor: se incluyen en el mismo paquete de la contribución por mejoras las repavimentaciones de calles de concreto asfáltico cuya vida útil quedó agotada hace varias décadas.
El mismo 26 de septiembre, esa nota anticipaba: "... se abrirá -previo decreto del Intendente- un Registro de Oposición, cuyos porcentajes se tomarán sobre el total de los catastros involucrados sin diferenciar sectores. Es otro dato clave: teniendo en cuenta que el porcentaje mínimo de firmas que se necesitan para hacer caer la obra es del 40% del total de los catastros, es prácticamente imposible que el mismo tenga algún efecto real. Distinto sería si el Registro se abriera por cada uno de los 14 sectores, en donde pueden darse realidades diferentes". Escrito y firmado.
¿Era el cronista de RAFAELA NOTICIAS un visionario con la bola de cristal? No. Todo lo escrito y anticipado se desprendía de la letra misma del proyecto, y de las experiencias anteriores, que son muchísimas, en materia de planes de pavimentación en la ciudad.
El pecado original
Quedó dicho que el plan del Ejecutivo no tiene cosas raras. Pero hubo un pecado original: no fue buena la comunicación directa con los contribuyentes. A 8 meses de presentado el plan, a la mensajería de RAFAELA NOTICIAS llegan todos los días preguntas de contribuyentes que quieren saber si están o no incluidos en el plan.
"No me llegó la boleta, vivo en barrio Mora". Si no le llegó, es muy probable que no esté incluido su domicilio entre los catastros alcanzados por la contribución por mejoras. Pero .... ¿y si no le llegó la boleta por una falla en la distribución o problema similar? Conclusión: nunca quedó claro en los barrios cuáles calles estaban alcanzadas por la obra y cuáles no.
Más seria es esa falla de comunicación en el caso de la repavimentación. Aquí se trataba de explicar los criterios de selección de calles a repavimentar y por qué ahora se cobra al frentista lo que antes no se cobraba. O por qué no es lo mismo repavimentar completamente una arteria ejecutada hace casi 40 años con concreto asfáltico que un empedrado -considerado patrimonio histórico- que data de 1927; o una calle de hormigón con paños reventados por el paso de camiones o deterioros de otra naturaleza.
Explicar y convencer no se hace con partes de prensa ni gacetillas, sino con trabajo territorial. Y ojos muy atentos para percibir el humor social en los barrios. Quizás por eso en estos días se estará anunciando un cambio político significativo al frente de la Coordinacion de Vecinales, con la llegada del exconcejal Hugo Menossi para ocupar el puesto que todavía tiene Marcia Tamagnini.
Trapitos al sol
El debate del jueves en el Concejo Municipal -a partir de un pedido del PJ para debatir sobre tablas los cambios propuestos al plan de pavimentación- tuvo mucho de sobreactuación política. El PJ quiso forzar una discusión de apuro que en todo caso debió incentivar bastante antes. El oficialismo pudo mostrar una imagen de remendada unidad -"dejé de pertenecer a la mayoría automática", dijo en la sesión Lisandro Mársico, cuando se atajaba de los ataques del PJ- y La Libertad Avanza quedó en la incómoda postura de admitir el desconocimiento con el que aborda algunos de los temas más candentes de la administración municipal, atribuidos a la falta de experiencia de sus representantes.
Cierto que el principal bloque opositor ya había propuesto una financiación distinta en agosto del año pasado, cuando se presentó la ordenanza. Y que la entonces "mayoría automática" del oficialismo condicionaba la posibilidad de introducir cambios consensuados. Pero no es menos cierto que la composición del Concejo cambió en diciembre y desde entonces nadie pareció ver con claridad y anticipación lo que sucedería: para sorpresa de nadie, los montos de la obra resultan muy elevados y de gran impacto en los bolsillos de contribuyentes pauperizados por la caída del poder adquisitivo.
Los cambios que vienen
Si con más de 8 meses de vigencia de la ordenanza y con varias reuniones con el Ejecutivo de por medio no se advirtieron, corrigieron y aclararon los problemas que ahora los vecinos exponen con todo énfasis, una semana más o menos no hará al fondo de la cuestión. De allí que sea una discusión abstracta si debió ser o no modificada la ordenanza en la sesión del jueves último.
Todo indica, y eso es lo importante, que habrá modificaciones en el plan original. En principio, es muy probable que la financiación se extienda. En cambio, es más difícil prever si se alterará la lógica del Registro de Oposición -dividiendo los catastros por sector o por tipo de obra a ejecutar, por ejemplo-; y parece tarde para analizar cambios en las calles a intervenir.
Además, habrá que prestar atención a la propuesta interesante de LLA de poner la recaudación de la contribución por mejoras que se habilite en una cuenta especial fuera de Rentas Generales, de modo de evaluar mejor la administración de los recursos disponibles para los avances de obra.
No obstante, algo debe quedar en claro para unos y otros, incluidos los frentistas alcanzados: la obra de pavimento es la más cara de todas las contribuciones por mejoras. Todos la quieren, porque cambia mucho más que la fisonomía de un barrio: elimina zanjas a cielo abierto, lleva orden urbano e integra sectores, además de mejorar la transitabilidad. El asfalto es progreso.
Pero hay una realidad insoslayable y es la crisis económica a la que cientos de familias no escapan, y mucho menos los jubilados. El municipio tampoco se excluye de esas restricciones. Quedar encerrados en el brete de los conceptos técnicos y las fórmulas matemáticas, en un contexto de prejuicios políticos y hasta ideológicos, sin bajar con ojos y oídos atentos al territorio en donde se padecen los problemas del día a día sólo puede agrandar la distancia del sentido común que separa a los dirigentes de sus representados. Y Rafaela no puede permitirse ese lujo.