Los secretarios de Gobierno y Participación, Germán Bottero, y de Infraestructura, Nicolás Asensio, brindaron este lunes precisiones ante el Concejo Municipal sobre el plan de pavimentación de 260 cuadras en Rafaela, especialmente en relación al costo de las obras y cómo se distribuye entre los vecinos frentistas, luego de varias consultas que recibieron los ediles sobre el programa. Según explicaron, se trata de un programa financiado íntegramente por los propios vecinos, sin aportes del gobierno nacional ni provincial. “Es una obra que hacen los vecinos de Rafaela con el apoyo de la Municipalidad. No hay otro tipo de ayuda”, afirmó Bottero, quien remarcó que el Municipio interviene en el diseño técnico, la ejecución y el financiamiento operativo.
El plan contempla un total de 260 cuadras. De ese número, 160 corresponden a una ordenanza aprobada entre 2020 y 2023 que no pudo ejecutarse en su momento por el contexto económico. A esas se suman 80 cuadras destinadas a repavimentación en sectores con alto nivel de deterioro —en algunos casos con más de 40 años de antigüedad— y otras 20 incorporadas a partir de pedidos vecinales y recorridas barriales.
Cómo se calcula el costo
Uno de los puntos que generó consultas, especialmente desde el bloque del PJ, fue el criterio de cálculo del monto que debe afrontar cada frentista. Asencio detalló que, tomando como ejemplo una cuadra tipo de 100 metros de largo por 8,40 metros de ancho, el costo total de la obra ronda los 84 millones de pesos. Ese monto se divide en partes iguales entre ambas veredas: 42 millones por cada lado de la calle. A partir de allí, el cálculo se distribuye entre los vecinos bajo dos criterios: 30% según los metros de frente del lote; y el otro 70% según la superficie, mediante un sistema de “triangulación” ("cortan" cada manzana en 4 tríangulos).
Este último punto es el más complejo, ya que no se basa directamente en los metros cuadrados del terreno, sino en una proyección geométrica que determina qué proporción de la obra le corresponde a cada parcela. Ese sistema también incluye a lotes ubicados en calles laterales, que pueden verse alcanzados por el cálculo aun cuando no sean frentistas directos. Según indicó el funcionario, este esquema no es nuevo, sino que responde a una metodología establecida por ordenanza desde 1984, que busca distribuir el costo de manera proporcional, incluyendo las bocacalles entre varias manzanas y evitando que el peso recaiga únicamente sobre los lotes de esquina.
Registro de oposición y cambios en plazos
Durante la reunión también se abordaron dudas vinculadas al proceso administrativo. Asencio explicó que el inicio del registro de oposición fue postergado una semana debido a demoras en la distribución de las boletas y a un error detectado en un sector del barrio Pizzurno, donde algunos cálculos debieron ser corregidos. Originalmente previsto del 6 al 17 de abril, el período fue reprogramado del 13 al 24 de abril, manteniendo los 10 días hábiles estipulados. Los vecinos que deseen oponerse deberán presentarse en la Municipalidad con la boleta recibida, DNI y documentación que acredite la titularidad del inmueble.
Para que la obra no se ejecute, el nivel de oposición debe alcanzar el 40% del total de catastros afectados. En este caso, son 3.870 los inmuebles alcanzados, por lo que se requeriría la oposición de aproximadamente 1.600 propietarios para frenar el plan.