El fenómeno se acentúa luego de dos meses de lluvias muy por encima del promedio histórico. ¿Por qué no llegan las cloacas a esos barrios?

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Desagotar un pozo ciego cuesta más de 30 mil pesos por visor, aproximadamente.

En el mes de noviembre las precipitaciones que midió la Experimental Rafaela del INTA alcanzaron los 240,2 mm. totales, duplicando largamente el promedio histórico de ese mes, que es de 111,3 mm. En lo que va de diciembre, con los 87,6 mm. registrados en Nochebuena, las precipitaciones suman 167,7 mm., más que los 121,9 mm del promedio anual.

Los indicadores revelan que en los dos meses hay un exceso de lluvias -en comparación con el promedio de la serie histórica registrada por el INTA Rafaela- de 174,7 mm. en sólo dos meses.

Estos excesos, que no son extraordinarios y obedecen principalmente a la predominancia de los fenómenos conocidos como El Niño (exceso de lluvias) o La Niña (sequías) y responden a los ciclos de la naturaleza, provocan un ascenso de las napas subterráneas.

En los barrios que aún no cuentan con servicio cloacal, principalmente los del Norte de la ciudad -San José, Los Arces, Mora, Virgen del Rosario, Monseñor Zaspe, etc-, la suba de las napas hacia la superficie genera el colapso de los pozos ciegos. Desagotarlos cuesta más de 30 mil pesos por visor, la medida mínima que utilizan los camiones atmosféricos para extraer las aguas residuales.

Esos barrios sin cloacas están en emergencia sanitaria permanente. Muchas familias no tienen los recursos económicos como para destinar dinero al vaciado de pozos, y recurren a la Municipalidad, que tiene un servicio gratuito contratado - a razón de 21 mil pesos el visor, según el decreto de adjudicación publicado en noviembre último-, pero ese servicio tiene cupos y turnos. Y con los excesos de lluvias, las napas están a un par de metros de la superficie, por lo cual los pozos se llenan de agua más rápidamente, generando un foco de contaminación muy preocupante.

¿Qué pasa con las cloacas?

 

Los vecinos de los barrios mencionados no pueden aspirar a contar con cloacas por lo menos durante los próximos 4 años. Y eso en el mejor de los casos.

Actualmente, luego de idas y vueltas que se iniciaron durante la gestión de Alberto Fernández y se agudizaron en la presidencia de Javier Milei, está en marcha (tras tres años de paralizaciones, reinicio y nuevos parates en las obras) la ampliación de la planta depuradora, que financiaba originalmente el extinto Ente Nacional de Obras Hídricas y Sanitarias de Argentina (ENOHSA) y ahora directamente el Estado Nacional. Si no hay nuevos parates, la obra estaría finalizada a finales de 2026 y permitiría realizar el procesamiento de miles de nuevas conexiones domiciliarias, como las que se sumarían si se extendieran las redes en la zona Norte.

Pero además de la planta depuradora también habrá que construir un enorme tendido de cañerías maestras, de más de 7 kms. de recorrido, para llevar los efluentes de la zona Norte hasta la planta de tratamiento, al lado del Parque Villa Podio. Es un proyecto de muchos miles de millones de pesos de inversión que ni siquiera está en carpeta.

Recién después de tener estas infraestructuras se podría pensar en las redes domiciliarias, que también demandarían miles de millones de pesos de inversión.

Mientras tanto, los vecinos deberán seguir apelando al nunca olvidado servicio de camiones atmosféricos.

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