La organización ADAPA Rafaela (Acción de Defensa Animal y Protección Ambiental) volvió a poner sobre la mesa una realidad que, según advierten, se agrava día a día en la ciudad: el aumento de casos de maltrato, abandono y la persistencia de criaderos ilegales, en un contexto donde la falta de control estatal y de responsabilidad ciudadana profundiza la problemática. A través de un parte de prensa, la entidad señaló que de manera cotidiana reciben denuncias a través de sus redes sociales vinculadas a situaciones de maltrato animal, así como también sobre la existencia de criaderos clandestinos tanto en viviendas particulares como en veterinarias, pese a que esta práctica está prohibida por ordenanzas municipales vigentes. Desde la organización remarcaron que el abandono es otro de los ejes centrales del problema. “Nos llegan casos de cachorros o perros viejos que son dejados porque sus dueños se mudan o simplemente ya no quieren tenerlos más”, indicaron, describiendo además situaciones límite donde algunas personas condicionan a la entidad con frases como que dejarán morir al animal si no es retirado.
Responsabilidad ciudadana, una clave pendiente
Si bien ADAPA reconoce la necesidad de políticas públicas más activas, pone el foco en la conducta social. En ese sentido, recordaron que adoptar un animal implica un compromiso de largo plazo —que puede extenderse por más de 15 años— y que la legislación vigente, como la Ley 14.346, sanciona el maltrato y el abandono. También subrayaron la importancia de la salud animal, destacando que la vacunación y desparasitación deben ser integrales. Si bien existe la vacuna antirrábica gratuita, advirtieron que muchas personas desconocen la necesidad de aplicar otras dosis fundamentales contra enfermedades como el parvovirus, el moquillo o la leptospirosis. “La sobrepoblación, las enfermedades zoonóticas y el aumento del tránsito hacen que hoy las condiciones para tener un animal sean más exigentes”, señalaron. En esa línea, recomendaron que quienes no cuenten con tiempo, recursos económicos o compromiso afectivo, eviten adoptar.
Criaderos prohibidos, pero vigentes
Uno de los puntos más críticos planteados por ADAPA es la continuidad de criaderos ilegales en la ciudad. Según indicaron, pese a las ordenanzas que prohíben esta práctica, siguen funcionando espacios donde los animales son sometidos a condiciones de hacinamiento, reproducción forzada y deterioro de su salud. “Las hembras son obligadas a parir de manera constante, lo que deriva en enfermedades como tumores o descalcificación”, explicaron. En ese sentido, insistieron en la necesidad de denunciar estos casos y reclamaron al Estado mayor celeridad en la intervención. Además, señalaron que la falta de reglamentación de normativas vigentes dificulta el accionar ante estas situaciones, ya que muchas veces no existen dispositivos para trasladar o alojar a los animales rescatados.
Alquileres y animales: un conflicto creciente
Otro de los ejes abordados es la problemática habitacional. Desde la organización cuestionaron la prohibición de tener animales de companía en viviendas en alquiler, señalando que esto impacta directamente en el abandono. En ese marco, apelaron a la responsabilidad de propietarios e inmobiliarias, recordando que los animales son considerados seres sintientes y que existen antecedentes internacionales y jurisprudenciales que avanzan en su reconocimiento como sujetos de derecho. Asimismo, destacaron que cualquier daño que pueda ocasionar una mascota debe ser reparado por el inquilino al finalizar el contrato, por lo que consideran injustificada la prohibición total.
Castraciones y educación, herramientas clave
Desde ADAPA también remarcaron que en Rafaela existen servicios de castración gratuita, tanto en un punto fijo como en operativos itinerantes. Sin embargo, advirtieron que la respuesta de la comunidad no es la esperada. “No sabemos si es por comodidad, desconocimiento o falta de educación, pero la gente no lleva a castrar a sus animales”, señalaron. Por ello, insistieron en la necesidad de campañas masivas de concientización y en la incorporación de la temática en el ámbito educativo, con el objetivo de generar un cambio cultural a largo plazo.
Un trabajo a pulmón
Finalmente, desde la organización destacaron que su labor es totalmente ad honorem y que está sostenida por un grupo reducido de personas que, con recursos limitados, intentan dar respuesta a una demanda creciente. “Podemos difundir, asesorar y acompañar, pero no podemos reemplazar ni al Estado ni a la responsabilidad individual de cada ciudadano”, remarcaron. En ese sentido, convocaron a la comunidad a involucrarse activamente, ya sea colaborando en rescates, tránsito de animales, donaciones o adopciones responsables. Para ADAPA, la solución pasa por una combinación de factores: mayor cantidad de castraciones, control efectivo de criaderos, educación ciudadana y compromiso colectivo. Solo así, sostienen, será posible reducir la sobrepoblación animal y evitar situaciones de sufrimiento que, hoy por hoy, siguen siendo parte de la realidad cotidiana en Rafaela.