En una entrevista exclusiva para Rafaela Noticias TV, Bibiana Simbrón y Jésica Vizgarra compartieron detalles sobre la organización de una nueva movida solidaria destinada a asistir a familias afectadas por las inundaciones en el norte argentino, específicamente en la provincia de Tucumán. Tras haber colaborado activamente con el reciente paso del tren solidario por la ciudad, ambas mujeres han decidido encabezar una caravana propia para entregar donaciones de manera directa a quienes más lo necesitan.
La iniciativa surge ante la crítica situación que atraviesan parajes como El Timbó, en las Salinas tucumanas, donde el desborde del río ha dejado a numerosas familias con sus viviendas sepultadas bajo el lodo. Según relataron, la asistencia oficial no ha llegado a todos los sectores y la realidad es mucho más cruda de lo que reflejan los medios nacionales, con personas que han perdido absolutamente todas sus pertenencias desde que comenzaron las lluvias constantes en diciembre pasado.
Para concretar este viaje, previsto para el próximo 1 de mayo, se encuentran organizando diversas actividades con el fin de costear el combustible de los vehículos particulares. Este fin de semana realizarán una venta de prepizzas caseras y el siguiente una pollada. Asimismo, apelaron a la generosidad de empresas o particulares que puedan aportar vehículos con mayor capacidad de carga, como camionetas o furgones, para trasladar el volumen de mercadería recolectada.
Las donaciones necesarias incluyen alimentos no perecederos, productos de limpieza, agua, pañales para niños y adultos, calzado, ropa y alimento para mascotas. Los puntos de recepción en Rafaela son el domicilio de calle Anduiza 789 en barrio Villa Podio, y las sucursales de la verdulería Florentina en Mosconi 609 y en la intersección de Brasca y Vélez Sarsfield en barrio Jardín. Hay tiempo para colaborar hasta el 28 de abril, días antes de que la caravana parta hacia el norte con el objetivo de entregar la ayuda familia por familia.
La entrevista también dejó un espacio para la reflexión sobre el impacto emocional de la pobreza extrema y el abandono en la región, compartiendo testimonios desgarradores de familias que, en medio de la desesperación por las catástrofes climáticas y la falta de recursos básicos, llegan a ofrecer a sus propios hijos con la esperanza de que tengan un futuro mejor fuera de esa realidad.