En medio del anuncio de un acuerdo entre la Municipalidad de Rafaela y la empresa concesionaria de la Terminal de Ómnibus local, para ponerla en valor, con el municipio “al rescate”, el responsable de la concesión, Hernán Gunzinger, en diálogo con RAFAELA NOTICIAS salió a hacer su descargo público. Sus declaraciones se dan a partir de un comunicado oficial difundido por el Ejecutivo en el que se anunciaba la intervención del edificio por parte del mismo, señalando que el estado local pone una cifra millonaria y el concesionario la mano de obra para la pintura.
Lejos de aceptar esa versión, Gunzinger expuso que desde 2018 existe un convenio firmado entre la concesión y el municipio para hacerse cargo del mantenimiento edilicio (en particular de la explanada por donde circulan los colectivos), y que las obras quedaron prácticamente sin ejecutar. Para él, la situación actual no se explica por un abandono empresario, sino por la falta de cumplimiento de responsabilidades que corresponden al Estado municipal como propietario del edificio.
Un contrato que se firmó hace ocho años
Según explicó Gunzinger, la situación actual no es nueva ni surgió de un día para el otro. Todo data de 2018, cuando la concesión (a cargo de la explotación administrativa de la Terminal desde 2009) firmó un convenio con la Municipalidad de Rafaela. Ese acuerdo tenía dos objetivos principales: definir quién debía encargarse de las obras y el mantenimiento de la explanada, y regularizar los usos y espacios cedidos por el municipio dentro del edificio.
“La terminal es un edificio municipal”, remarcó el concesionario, “y nosotros como privados sólo explotamos y administramos la parte concesionada”. Sin embargo, la explanada (el sector donde circulan los colectivos) mostró signos de deterioro apenas cuatro meses después de inaugurada la nueva terminal, porque antes no pasaban los colectivos y por ende no se rompía. Allí, sostuvo, se evidenció lo que en términos técnicos se denomina un “vicio redhibitorio”, es decir, un defecto de construcción o diseño que implica responsabilidad del propietario del inmueble, en este caso el municipio.
Frente a esa situación, se firmó el convenio de 2018: la concesión cedía espacios para dependencias municipales y estacionamiento a cambio de que el municipio se hiciera cargo de invertir y reparar la infraestructura afectada. Según Gunzinger, aunque parte de las obras se habían iniciado, entre un 30 y un 40% del total, nunca se completaron.
Deterioro, obras y responsabilidades: dónde estuvieron las fallas
Uno de los puntos neurálgicos de la discusión es el estado actual de la explanada y otras áreas del edificio, que la concesión considera gravemente deterioradas. Gunzinger detalló que la explanada llegó a tener un descalce de más de 20 centímetros entre el asfalto y la superficie interna, lo que la hacía casi intransitable para las unidades que ingresan y egresan.
Además, indicó que la falta de mantenimiento se trasladó a otras zonas de la terminal: se cayeron cielorrasos por el mal funcionamiento de las canaletas internas, el agua de lluvia afectó techos y estructuras, y parte de las instalaciones quedaron comprometidas. Si bien reconoció que ciertos aspectos del mantenimiento, como pintura y cuidado general de la terminal, corresponden al concesionario, sostuvo que los problemas estructurales mencionados son consecuencia de fallas originarias de obra y de obligaciones que incumplió el municipio.
“El edificio no se puede sostener sólo con un mantenimiento de pintura”, afirmó, “si fallan las canaletas, si no se arregla la explanada, el problema sigue creciendo”.
¿El municipio “ayuda” a la concesión o sólo cumple con sus obligaciones?
Una de las críticas centrales que Gunzinger hace al comunicado municipal es la forma en que se presentó la intervención: como si la Municipalidad estuviera haciendo un “aporte extraordinario” para salvar el edificio concesionado. El responsable de la concesión fue categórico en desestimar esa lectura.
“No es un aporte extraordinario que la Municipalidad esté sacando de los impuestos de los rafaelinos para ayudar a un privado”, sostuvo. Para él, lo que está ocurriendo es una ejecución de deuda mediante obras, que el municipio tiene pendiente con la concesión desde hace años. Es decir, el Estado local no estaría “regalando” nada, sino cumpliendo con lo pactado al compensar lo adeudado con trabajos que quedarán como parte del edificio municipal.
De acuerdo con Gunzinger, la negociación para resolver las deudas se basó en un acuerdo que contempla la realización de las obras necesarias, incluida la reparación integral de la explanada, la intervención en techos, canaletas y otros sectores, a cambio de la condonación de deudas que la Municipalidad mantiene con la concesión por diferentes conceptos.
Un punto recurrente en la exposición de Gunzinger es la distinción entre propietario y concesionario. Si bien la concesión administra y explota el edificio, el inmueble sigue siendo propiedad del municipio. Para él, esto implica que ciertas responsabilidades, especialmente las relacionadas con la infraestructura básica y la estructura portante del edificio, deben recaer en el propietario.
“El concesionario tiene que mantener limpieza, electricidad, seguridad, pintura, etc. Pero si hay un problema estructural, un vicio de origen o una falla en áreas que no dependen del uso normal, eso es deuda del propietario”, explicó. Y agregó: “Eso fue lo que se acordó en 2018 y eso es lo que no se cumplió en tiempo y forma por parte de la Municipalidad”.
Deudas cruzadas y negociaciones en curso
Gunzinger detalló que existen varias deudas entre la Municipalidad y la concesión que se arrastran desde hace tiempo:
- Consumo de servicios básicos: La presencia de oficinas municipales dentro de la terminal, como Turismo, el servicio de TEP, el control de remises y taxis, y recientemente protección civil, implica el uso de agua y electricidad, consumos que según el concesionario están siendo facturados a nombre de la concesión desde 2018. Estos consumos, calculados como un 5% de las facturaciones mensuales del agua y la energía eléctrica, se estiman entre 14 y 18 millones de pesos acumulados.
- Alquileres y canon locativo: Además del consumo, la concesión viene reclamando un canon por el uso de espacios privatizados para dependencias municipales, que nunca fue abonado.
- DReI y Tasas: también hay deudas por parte del concesionario al municipio, donde Gunzinger señala que serían entre 9 a 10 millones de pesos.
Ante esa situación de deudas cruzadas, la concesión propuso y cerró un acuerdo con el municipio, para que los montos adeudados se compensen con la ejecución de obras edilicias que quedarán en favor del edificio de la terminal. Para Gunzinger, es importante aclarar que esta compensación no implica un beneficio unilateral para el concesionario, sino que busca poner al edificio “en condiciones” antes de eventos de relevancia para Rafaela, como lo serán los Juegos Sudamericanos que se desarrollarán en septiembre de este año.
Plazos y exigencias
El acuerdo, según la versión del concesionario, incluye plazos perentorios para la culminación de las tareas. Gunzinger afirmó que la parte estructural, a cargo del municipio, debe estar finalizada al 30 de mayo de 2026, mientras que la terminal en su conjunto incluyendo pintura y “maquillado” general, tiene plazo hasta el 31 de julio de 2026. Estos plazos, explicó, están en función de la necesidad de contar con una terminal en condiciones de cara a los Juegos Sudamericanos, evento que Rafaela albergará próximamente y que moviliza expectativas de la comunidad.
“El objetivo es que la terminal quede en forma, acorde a Rafaela y a lo que se espera para los Juegos. No estamos hablando de arreglos cosméticos, sino de cuestiones que tienen impacto directo en la seguridad y operación”, sostuvo.
Frente a este cuadro, la comunidad y los usuarios de la terminal quedan expectantes de cómo evolucionará la firma del convenio definitivo, el cumplimiento de los plazos anunciados y la real capacidad de las partes para llevar adelante las obras comprometidas. En tanto continúan los interrogantes sobre el ¿confort? que ofrece la terminal… será tema para desarrollar en una próxima nota.