La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) afecta a más de dos millones de argentinos mayores de 40 años. Se trata de una afección respiratoria crónica, prevenible y tratable, que se asocia principalmente al tabaquismo y que puede afectar fuertemente la calidad de vida.
Durante el invierno, las personas con EPOC enfrentan mayores riesgos: aumentan las consultas médicas, internaciones y complicaciones respiratorias. Frente a esto, dos especialistas –el Dr. Diego Litewka, jefe de Neumonología del Hospital Fernández, y el Dr. Martín Sívori, jefe de Neumotisiología del Hospital Ramos Mejía– brindaron precisiones para desmitificar falsas creencias y ofrecer recomendaciones claves.
Mito 1: “El frío provoca EPOC”
Falso. El frío no causa la enfermedad, pero sí puede empeorar los síntomas en quienes ya la padecen. El aire frío contrae las vías respiratorias y puede intensificar la falta de aire.
Mito 2: “Las infecciones respiratorias no tienen relación con la EPOC”
Falso. Infecciones virales y bacterianas son la principal causa de crisis respiratorias en personas con EPOC. Por eso, es fundamental tener al día las vacunas recomendadas: antigripal, antineumocócica, COVID-19, herpes zóster y VSR.
Mito 3: “Toser más o sentirse agitado en invierno es normal y se pasa solo”
Falso. Ignorar síntomas como más tos, falta de aire o cambios en las secreciones puede ser riesgoso. Son señales de una posible exacerbación que requiere atención médica urgente.
Mito 4: “Lo mejor es quedarse en casa y cerrar todo”
Falso. El encierro sin ventilación adecuada puede empeorar el cuadro. Se recomienda ventilar tres veces por día durante cinco minutos, mantener la temperatura entre 20 y 24°C y realizar actividad física moderada, preferentemente al mediodía.
Mito 5: “No hay mucho por hacer en invierno”
Falso. Hay mucho que puede hacerse: cumplir el tratamiento, evitar aglomeraciones, usar barbijo en lugares cerrados, lavarse las manos y elaborar con el médico un plan de acción ante síntomas.
Los especialistas advierten que casi el 80% de las personas con EPOC no saben que la padecen. Por eso, es vital prestar atención a señales como tos persistente, fatiga o dificultad para respirar.
“Las personas no deben resignarse a vivir sin poder subir una escalera o caminar algunas cuadras. Acudir al médico es clave para encontrar respuestas, recuperar autonomía y mejorar la calidad de vida”, concluyeron.