Desde la Asociación de Pequeña y Mediana Empresa (APYME) de Santa Fe alertaron sobre la delicada situación que atraviesa la industria textil nacional, en un contexto marcado por el crecimiento de las importaciones, la pérdida de empleo y el riesgo para las economías regionales. Así lo expresó Sergio Buchara, responsable del Área de Relaciones Internacionales de la entidad, quien señaló que el sector se encuentra “en terapia intensiva”.
Buchara cuestionó las declaraciones públicas de funcionarios nacionales que manifestaron no consumir indumentaria producida en el país y consideró que ese tipo de mensajes profundizan la crisis. Explicó que desde el Observatorio de Importaciones de APYME vienen advirtiendo desde hace más de un año sobre los efectos de la desregulación del comercio exterior y la apertura total de importaciones, especialmente de bienes finales, en detrimento de la producción local.
En ese sentido, remarcó que el impacto no se limita a la indumentaria terminada, sino que afecta a toda la cadena textil. Señaló el ingreso masivo de ropa importada, ropa usada y mercadería de contrabando, además de las compras en países limítrofes que luego se comercializan de manera informal. “No se está priorizando la importación de insumos y bienes de capital para fortalecer la industria, sino productos que compiten directamente con la producción nacional”, advirtió.
El referente de APYME también puso el foco en los costos estructurales de la Argentina, como la carga impositiva, la logística, el transporte y el denominado “costo argentino”, que inciden en el precio final de la ropa. A esto sumó el impacto sobre la producción primaria, como el algodón, cultivo clave en provincias como Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero, que hoy enfrenta dificultades para insertarse en la cadena de valor textil.
Según explicó, el mayor golpe se observa en el sector de la confección, donde muchas pymes ya no logran sostener sus costos frente al avance de productos importados que llegan directamente al consumidor. “Las empresas están obligadas a repensar su lugar en una cadena global, pero muchas tienen el agua al cuello y evalúan cerrar o transformarse en importadoras”, sostuvo.
Buchara advirtió además sobre las consecuencias laborales y sociales del proceso, que afecta desde talleres de confección hasta oficios históricos como la sastrería, la modistería y el diseño local. “Se pierde empleo, saber hacer y una identidad productiva que distinguió a la Argentina en la región”, afirmó.
Finalmente, se refirió al debate por la reforma laboral que se discute en el Congreso. Si bien reconoció la necesidad de modernizar la legislación, pidió que no se avance hacia una flexibilización que implique la pérdida de derechos adquiridos. “Ojalá se piense una reforma acorde a los nuevos tiempos, pero con una mirada humana y un proyecto nacional de desarrollo”, concluyó.