El doctor Maximiliano Salim, miembro titular de la Sociedad Argentina de Pediatría, expresó en diálogo con Mitre Santa Fe, su preocupación por la aparición y rápida expansión de las bolsitas de nicotina en Argentina, un producto que se comercializa como alternativa “de bajo daño” al cigarrillo tradicional. Según explicó, se trata de pequeños dispositivos con nicotina que se colocan entre el labio y la encía, permitiendo su absorción a través de la mucosa bucal. Aunque se presentan como libres de humo, advirtió que constituyen una puerta de entrada directa a la adicción, especialmente en niños y adolescentes, cuyos cerebros aún están en desarrollo.
Salim contextualizó el fenómeno en la caída sostenida del consumo de cigarrillos tradicionales desde la década del 90, lo que llevó a la industria tabacalera a diversificar su oferta con cigarrillos electrónicos, tabaco calentado y ahora estas nuevas presentaciones. Remarcó que el principal riesgo radica en la alta vulnerabilidad de los jóvenes a la nicotina: “Una vez que ingresan en la adicción, es muy difícil salir”. Además, señaló que muchos adolescentes terminan en el llamado consumo dual, combinando estos productos con cigarrillos electrónicos o tabaco convencional.
También advirtió sobre posibles vacíos legales en la comercialización y recordó que la Ley Nacional 26.687 prohíbe la promoción y distribución de productos derivados del tabaco. Sin embargo, estas bolsitas se venden en envases coloridos, con sabores atractivos y ubicadas en kioscos junto a golosinas, lo que —según indicó— refuerza la percepción errónea de que son inofensivas. A esto se suma la promoción indirecta en redes sociales e influencers, un canal de llegada masiva a adolescentes.
Desde la Sociedad Argentina de Pediatría y otras entidades médicas trabajan en campañas de concientización dirigidas a padres y jóvenes. Salim alertó que estudios recientes muestran un crecimiento exponencial en el contacto y consumo de productos con nicotina en menores de 18 años y sostuvo que el foco debe estar en la prevención. “No son caramelos, son productos nocivos y adictivos. Si no logramos frenar esta curva, vamos a estar frente a un problema sanitario grave”, concluyó.