La industria textil argentina enfrenta una de sus peores etapas en años, con seis de cada diez máquinas industriales detenidas, según datos sectoriales de la fundación Pro Tejer, que reflejan una caída significativa en la producción frente a inversiones previas que ahora no se utilizan plenamente.
Expertos del sector atribuyen esta parálisis a una combinación de factores, entre ellos el desplome del consumo interno, la apreciación cambiaria y una apertura comercial que facilita la importación de productos textiles a bajo costo, reduciendo la demanda de producción local.
El impacto también se siente en el empleo y la actividad empresarial: se reportan pérdidas de puestos de trabajo y cierre de fábricas, mientras que la capacidad instalada operativa continúa muy por debajo de niveles históricos, generando incertidumbre sobre la recuperación del sector.