En el marco del Día de los Enamorados, el doctor Omar Prieto (MN 55.179), médico cardiólogo e integrante del Comité Ejecutivo de la Fundación Cardiológica Argentina, aseguró que la relación entre emociones y corazón está respaldada por evidencia científica.
“El vínculo entre el cerebro y el corazón es bidireccional: lo que nos pasa emocionalmente impacta en el sistema cardiovascular, y lo que ocurre en el corazón también influye en nuestra salud mental”, explicó.
Prieto destacó que estudios recientes muestran que un abrazo sostenido de 20 segundos puede reducir entre 5 y 10 mmHg la presión arterial sistólica, además de estabilizar la frecuencia cardíaca y disminuir la respuesta al estrés. Esto se produce porque bajan hormonas como el cortisol y la adrenalina, mientras aumenta la oxitocina, asociada al bienestar y al equilibrio emocional.
El especialista advirtió que el estrés crónico, el agotamiento laboral y la soledad son factores de riesgo independientes. Incluso con colesterol y presión normales, una persona con altos niveles de angustia o aislamiento puede aumentar su probabilidad de sufrir eventos cardiovasculares.
También diferenció aislamiento de soledad: el primero es una situación objetiva, mientras que la soledad es una percepción subjetiva que puede darse aun estando acompañado. Ambos estados, señaló, incrementan la vulnerabilidad emocional y biológica.
En cuanto a la prevención, recomendó al menos un control cardiológico anual en personas sanas que realizan actividad física recreativa, con mayor seguimiento en quienes tienen antecedentes o patologías.
“La enfermedad cardiovascular sigue siendo la principal causa de muerte en el mundo. Cuidar el corazón es una inversión a largo plazo: no solo para vivir más, sino para vivir mejor”, concluyó.
En este 14 de febrero, el mensaje suma un nuevo componente al cuidado clásico: además de buena alimentación y ejercicio, el afecto y el equilibrio emocional también son aliados del corazón.