La historia de Loan Ambra, un niño de 2 años, es una de lucha constante, pero hoy atraviesa su capítulo más difícil. Loan convive con hidrocefalia, síndrome de Dandy-Walker y una epilepsia refractaria que el pasado miércoles puso su vida al límite. Durante diez horas ininterrumpidas —desde las once de la mañana hasta las nueve de la noche— el pequeño sufrió una crisis convulsiva que los médicos del Hospital de Rafaela no lograban estabilizar pese a probar múltiples medicaciones.
Ante la gravedad del cuadro, la madre se enfrentó a una decisión que ningún padre debería tomar: "Me dieron dos opciones: dejarlo en Rafaela con un goteo hasta que su corazoncito aguante, o entubarlo y traerlo de urgencia a Santa Fe". Loan fue trasladado en ambulancia y hoy permanece en terapia intensiva, sedado y con asistencia respiratoria mecánica.
Un traslado lleno de angustia
La situación desbordó por completo a la familia. En medio del traslado, la madre sufrió una descompensación y debió ser acompañada por su abuela, quien pudo viajar a Santa Fe gracias a la solidaridad de una vecina que las trajo en su vehículo particular. Actualmente, Lohan sigue bajo estudio; se le realizó una punción para analizar el líquido de su cabeza y los resultados fundamentales recién estarán disponibles el próximo lunes.
Crisis habitacional y económica
Mientras Lohan pelea por su evolución día a día, en Rafaela la realidad es igual de dura. El padre de Lohan, peón de albañil, se quedó al cuidado de sus otros dos hermanos y no ha podido trabajar en toda la semana, lo que ha dejado a la familia sin ingresos.
A esto se suma una preocupación desesperante: la vivienda. Tras vivir mucho tiempo en un garaje sin las condiciones mínimas, la familia había logrado alquilar hace tres meses una pequeña casa. Con un esfuerzo enorme, la arreglaron por dentro y lograron instalar un aire acondicionado, indispensable porque Lohan sufre severamente el calor. Sin embargo, el dueño de la propiedad les notificó que, por haber quedado desempleado, necesita regresar a su casa y les dio plazo hasta finales de febrero para desocupar.
"Me preocupa saber que tengo a mis otros dos hijos ahí y que, cuando Lohan mejore, no sé a dónde vamos a ir. Necesito un lugar estable para él", expresó la madre. Aunque están anotados en los registros de vivienda provinciales, la falta de respuestas los deja en una vulnerabilidad absoluta.
¿Cómo colaborar?
La familia necesita la ayuda de la comunidad rafaelina para afrontar este momento, tanto para los gastos médicos y de subsistencia como para encontrar una solución habitacional urgente.
Celular de contacto: 3492338740
Alias para donaciones: Todosxlohan
La salud de Loan no puede esperar y la tranquilidad de su familia, tampoco. Detrás de los diagnósticos médicos y las dificultades económicas, hay una mamá que no se despega del teléfono esperando el llamado de terapia, un papá que hace malabares para cuidar a sus otros hijos y un bebé de dos años que solo quiere volver a casa. Rafaela ha demostrado una y otra vez que la solidaridad es nuestro valor más fuerte; hoy, esa red de contención es lo único que separa a esta familia de la desesperanza absoluta.