En la noche de este viernes, el Senado de la Nación convirtió en ley la reforma laboral promovida por el presidente Javier Milei. El proyecto fue aprobado por 42 votos afirmativos, 28 negativos y 2 abstenciones, tras un debate que volvió a exponer diferencias entre oficialismo y oposición.
La iniciativa contó con el respaldo de La Libertad Avanza, la Unión Cívica Radical, el PRO, bloques provinciales e independientes. En contra votaron las distintas expresiones del peronismo en la Cámara alta. Con esta sanción, el oficialismo logró avanzar con uno de los ejes centrales de su agenda legislativa.
El texto había llegado al Senado el 20 de febrero para su análisis en comisiones, ocho horas después de que la Cámara de Diputados lo aprobara con modificaciones. El principal cambio fue la eliminación del artículo 44, que alteraba el régimen de licencias médicas al prever descuentos salariales según el origen de la enfermedad o dolencia. Esa cláusula no formaba parte del proyecto original enviado por el Poder Ejecutivo en diciembre y había sido incorporada antes de una sesión previa en la Cámara alta. Finalmente, fue retirada durante el tratamiento en Diputados.
Cambios en indemnizaciones, aportes y justicia laboral
La norma sancionada supera los 200 artículos e introduce modificaciones en la legislación laboral, la relación entre empleadores y trabajadores y aspectos vinculados al régimen fiscal.
Entre otros puntos, contempla una reducción de aportes patronales como incentivo para la registración de empleados. En materia judicial, establece el traspaso del fuero laboral nacional al ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en línea con el convenio firmado entre el Poder Ejecutivo y el gobierno porteño. También fija límites a las costas procesales y a los mecanismos de actualización de montos, con el objetivo declarado de desalentar litigios por despidos o accidentes laborales.
Las indemnizaciones se actualizarán por inflación más un 3% anual. Las sentencias podrán abonarse en hasta seis cuotas mensuales consecutivas en el caso de grandes empresas y hasta doce en el caso de pymes.
Además, se modifica la base de cálculo de las indemnizaciones, excluyendo conceptos como vacaciones, propinas, bonos y aguinaldo, e incorpora un tope que no podrá superar tres veces el salario promedio mensual previsto en el convenio colectivo aplicable.
Otro de los ejes es la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que implicará aportes mensuales del 1% para grandes empresas y del 2,5% para pymes. Los fondos se depositarán en cuentas inembargables destinadas a cubrir el cese laboral y estarán bajo la órbita de la Comisión Nacional de Valores.
La reforma también introduce cambios en las condiciones de trabajo. Se habilitan jornadas de hasta 12 horas con igual período mínimo de descanso antes de retomar tareas, se crea un sistema de banco de horas extra para su compensación con días libres y se permite negociar la fragmentación de las vacaciones.
Por último, la ley deroga una serie de estatutos profesionales sancionados por ley, entre ellos los correspondientes a peluqueros, periodistas, viajantes de comercio y operadores de radio y telegrafistas.
Con la aprobación definitiva en el Senado, la reforma laboral quedó formalmente sancionada y entrará en vigencia tras su promulgación y publicación en el Boletín Oficial.